
Autor
Alberto González Muñoz
Resumen: La creencia en Dios no afecta el valor que una persona tiene ante él. Dios muestra su misericordia infinita a todos los que deciden buscarlo y seguirlo, sin importar su vida pasada o creencias anteriores. Él puede darles un corazón y un espíritu nuevo, una nueva manera de ver y sentir la necesidad de Dios. Buscar a Dios es gratuito y satisfactorio, a diferencia de gastar dinero en cosas temporales. Dios es misericordioso y perdonador.
Creer o no creer en Dios provoca diferencias profundas en las actitudes de un ser humano, pero no en el valor que esa persona tiene para el mismo Dios. Todos los seres humanos son valiosos para Dios, tanto, que dio a su hijo unigénito para abrirles a todos el camino hacia una correcta relación con él.
La experiencia que los cristianos llamamos “salvación”, “conversión” o “nuevo nacimiento”, Dios no la niega a ninguna persona, ni subestima a alguien debido a su modo de vida o sus creencias anteriores. Cuando una persona decide buscar a Dios y seguirle, él muestra su misericordia infinita.
El Espíritu de Dios no antepone objeciones para entrar en un corazón humano debido a su vida anterior, su condición social, su militancia política o sus anteriores creencias. El profeta Ezequiel pone en labios de Dios lo siguiente: Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de entre vosotros un corazón de piedra (Ezequiel 36:26). La expresión un corazón de piedra se refiere a una persona que hasta el momento ha sido reacia al deseo de buscar y obedecer a Dios. A esas personas Él puede darles un corazón y un espíritu nuevo, lo cual entre otras cosas, significa una nueva manera de ver y sentir la necesidad de Dios. El profeta Isaías a su vez nos aclara: Todos los sedientos, vengan a las aguas; los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche Sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia? Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno, y se deleitará su alma en la abundancia. Inclinen su oído y vengan a mí, escuchen y vivirá su alma. Y haré con ustedes un pacto eterno, Conforme a las fieles misericordias mostradas a David. (Isaías 55:1-3)
Podríamos preguntarnos ¿cómo es posible comprar sin dinero? En la actualidad se puede comprar sin dinero físico por medio de cheques bancarios o tarjetas de débito de crédito. Muchas personas compran usando esos medios porque de alguna manera sienten que no están gastando dinero, lo cual es una falacia, porque usando esos medios gastan, precisamente, más dinero.
Cuando Isaías habla de comprar sin dinero y sin precio está enseñando que para encontrar a Dios solo hay que hacer una cosa: buscarlo. Él está disponible y no va a reprocharnos absolutamente nada, ni siquiera el que no nos hayamos ocupado antes de él. A diferencia de los seres humanos, que cuando les abandonamos por algo o hemos dejado de hacer lo que otros esperaban nos espera una buena refriega antes de normalizar las relaciones, Dios simplemente abre los brazos y nos abraza. Él es misericordioso y perdonador.
Pero el pasaje de Isaías nos enseña algo más: gastamos dinero en cosas que al fin y al cabo, solo resuelven necesidades y problemas temporales, por lo cual no nos satisfacen del todo. Sin embargo, nuestra relación con Dios es capaz de deleitar nuestra alma, de satisfacer nuestros más profundos anhelos. ¡Y todo eso sin costo!
¡Dios les bendiga!
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