
Autor
Faustino de Jesús Zamora Vargas
Resumen: Josué fue un líder visionario y estratega que guió al pueblo de Dios en la conquista de la tierra prometida. Para alcanzar Canaán, era necesario vencer a Jericó, una ciudad amurallada. Josué envió espías para explorar el terreno y Rahab, una ramera, los ayudó a cumplir su misión. La iglesia de Cristo necesita líderes estratégicos que entiendan su contexto y conviertan las amenazas en oportunidades. Los misioneros son espías especializados en glorificar a Dios con sus informes de fe y esperanza. A veces, será necesario actuar con prudencia y discreción para cumplir los propósitos de Dios. Cuando la iglesia vive la palabra de Dios, la sabiduría divina se convierte en la "leche y miel" de sus hijos obedientes. La lectura sugerida es Josué 2.
Josué tenía la experiencia de haber sido un espía en favor del pueblo de Dios. Su informe sobre el reconocimiento de la tierra en "donde fluyen leche y miel" fue expresión de confianza y fidelidad a lo que Dios había prometido para su pueblo. Quizás esa muestra de valentía y confianza en el Altísimo, le valió para ser el elegido de Dios en la epopeya de la conquista
(Números 13:1–16).
Josué, significa literalmente “el Señor es salvación”. El arquetipo del líder visionario que acompañó a Moisés para recibir la ley en el Monte Sinaí, el estratega descrito como un hombre “lleno del espíritu de sabiduría” (Nm. 27:18), el siervo obediente y confiado en la promesa de Dios de que no le abandonaría si cuidaba el cumplir su Palabra. Ahora era necesario preparar al pueblo para la batalla. Para llegar a Canaán había un obstáculo: Jericó, la ciudad amurallada. Era estratégicamente importante vencer a Jericó para para acceder a Canaán. Y era necesario enviar a espías a explorar el terreno. La ramera Rahab fue el instrumento para ocultarlos y pudieran cumplir su misión e informar a Josué.
La iglesia de Cristo necesita de hombres como Josué; líderes con un pensamiento estratégico que antes de trazar un plan exploren su contexto y conviertan las aparentes amenazas en oportunidades para lograr los propósitos de Dios. El camino - difícil y angosto - estará a menudo rodeado de obstáculos como Jericó, pero si él prometió acompañar a Su iglesia en su misión, él estará con ella “hasta el fin del mundo”. Cuando la iglesia se desconecta de su contexto y se desentiende de la realidad que le rodea, le será imposible ver las murallas de Jericó y le será tortuoso llegar al Canaán de la promesa.
La iglesia necesita ser preparada para enfrentar los grandes desafíos del Reino de Dios. ¿Necesitamos espías para conocer el terreno y vencer los obstáculos? ¡Pues claro que sí! Los misioneros son espías especializados en glorificar a Dios con sus informes de fe y esperanza. Y como Dios no hace acepción de personas, encontraremos en el camino a personas de la calidad de Rahab que nos tenderán una mano y reconocerán que el avance del Reino es indetenible y se sumarán al plan.
Cruzar el Jordán y tomar Jericó era parte de la estrategia de Josué para alcanzar la promesa de Dios a su pueblo. Un detalle: Josué envió a los espías “secretamente” (Josué 1). En ocasiones será necesaria la prudencia y discreción de la iglesia de Cristo para cumplir los propósitos de Dios. Cuando la palabra de Dios se vive en el cuerpo de Cristo, la sabiduría de lo Alto se convierte en la “leche y miel” de sus hijos obedientes y podemos marchar seguros de haber sido buenos intérpretes de la estrategia divina para derribar obstáculos y hacer realidad los planes de Dios para su iglesia y sus hijos.
¡Dios bendiga su palabra!
Lectura sugerida: Josué 2