
Autor
Samuel Caraballo
Resumen: Las 'Olimpiadas Especiales' son eventos atléticos para personas con discapacidad intelectual donde la competición es sanamente disfrutada. En la vida cristiana, ganamos cuando ayudamos a otros a llegar a la meta, que es Cristo. El ministerio Toda Habilidad fomenta la inclusión y la participación de personas con diversidad funcional en las comunidades de fe. Corramos con paciencia, pero sobre todo, corramos para ganar.
No sé si usted ha tenido la oportunidad de asistir alguna vez a unas 'Olimpiadas Especiales'. Estos son eventos atléticos para personas que tienen algún tipo de discapacidad intelectual. Miles de participantes de todas las partes del mundo se reúnen todos los años para competir sanamente en estos eventos atléticos
. Es interesante notar la alegría que genera estas olimpiadas en las vidas de personas que por lo general son menospreciadas por nuestra sociedad.
Para muchos de los atletas que participan de estas actividades deportivas “ganar” no significa llegar primero a la meta o vencer a un oponente. Todo lo contrario, “ganar” en estas competiciones muchas veces significa ayudar a un compañero a cruzar la meta, celebrar el reencuentro con viejos amigos o inclusive confundirse en un abrazo con un miembro del equipo contrario. El poder presenciar el esfuerzo, la dedicación y la camaradería de atletas que por lo general son etiquetados como "discapacitados", sin duda alguna transformará sus percepciones de la vida.
Interesantemente, en las Escrituras encontramos varios pasajes que utilizan metáforas deportivas para describir la vida cristiana, (Hebreos 12:1, Filipenses 2:16, Gálatas 2:2, 5:7, 2 Timoteo 4:7). Mi metáforas deportivas favorita se encuentra en 1 Corintios 9:24:
"¿No saben que los que corren en el estadio, todos en verdad corren, pero sólo uno obtiene el premio? ¡Corran de tal modo que ganen! "⎯ NBLH
Cuando se trata de nuestra vida cristiana, nosotros no corremos por correr. ¡Nosotros corremos para ganar! Sin embargo, no ganamos la carrera de la fe recorriendo una distancia más rápido que los demás. El Cristiano gana cuando ayudamos a otros a llegar a la meta, que es Cristo. Ganamos cuando vencemos el egoísmo para abrazar a los desposeídos. Sobre todo, ganamos a través de la celebración de la victoria de Jesús, el cual destruyó los poderes del mal y a la muerte en la cruz del calvario.
En cuanto a las personas con discapacidades, te invito a unirte al esfuerzo del ministerio Toda Habilidad, el cual fomenta la inclusión y la participación de personas con diversidad funcional en las comunidades de fe. Nuestras congregaciones “corren para ganar” cuando reconocemos que "los miembros que parecen más débiles o menos importantes son en realidad los más necesarios en nuestras iglesias", (1 Corintios 12:22). No dudes en unirte a este esfuerzo.
¡Así que corramos con paciencia, pero sobre todo, corramos para ganar!
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