Cristo, la Navidad

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Autor

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Resumen: La vida cristiana es una experiencia relacional centrada en Jesús. A pesar de la escalada contra la paz en el mundo, la Navidad nos recuerda el propósito del nacimiento de Jesús: hacerse conocer y ofrecer alivio, visión, pan, vino y perdón sin límite. La esperanza siempre prevalecerá y Dios quiere abrazarnos y llevarnos al abrevadero de la esperanza donde Cristo sigue extendiendo sus amorosos brazos. ¡Cristo es la Navidad!

La vida cristiana es una experiencia relacional, más que simplemente una jornada espiritual. Jesús es el motivo de relación, el centro de reflexión, el resorte para alcanzar el punto de viraje hacia una vida de paz, gozo y bendición. Cada día es una suerte de cascada de gracia para el que ama a Dios

y aprecia el significado de la cruz en la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. El Dios anunciado desde la eternidad; el Emanuel de profecía, el Rabí para los religiosos que negaron su mesianismo, Jesús completamente Dios; Mesías y Rey para la cristiandad.

Hay una escalada contra la paz por estos días, árboles de Navidad que no alumbrarán para evitar disgustos, ojos que no verán el fugaz destello de la gloria de Dios en la sonrisa de un niño que espera con ansias la visita de Noel. Otros que se irán del mundo sin conocerlo. ¿Cómo celebrar a Jesús con tanta ira repartida por el mundo?

El único propósito del nacimiento de Jesús, amén de fechas y estaciones del año, fue el de hacerse conocer. Dios presentaba a su Hijo a un mundo impresentable por el pecado. El amor de Dios rompía los moldes de la razón engendrando divinamente a Emanuel en el vientre de una virgen virtuosa y Jesús entraría propiciamente al escenario de la historia para ofrecer al pobre, alivio de su dolor, visión a sus ojos ciegos, pan y vino al menesteroso y perdón sin límite, sin condición, sin geografía.

Viene otra Navidad y con ella la esperanza, porque siempre habrá esperanza. Reconciliaciones de amores humanos, bendiciones para los que abrazan la fe. Dios quiere abrazar al perdido y llevarlo a la contemplación del pesebre de Belén, quiere de vuelta tu corazón, el mío, el de todos nosotros. Está juntando la leña para prender su fuego de amor y juntarnos a su lado en esta Navidad: a pesar de las contiendas, a pesar de la indiferencia, a pesar del desamor. La estrella de Belén continuará alumbrando, guiando, llevándonos al abrevadero de la esperanza donde Cristo sigue extendiendo sus amorosos brazos para alcanzarnos y seguirnos amando. ¡No lo dudes! ¡Cristo es la Navidad!

¡Dios bendiga su palabra!