Y una mujer de las mujeres de los hijos de los profetas clamó a Eliseo, diciendo: "Su siervo, mi marido, ha muerto, y usted sabe que su siervo temía al SEÑOR; y ha venido el acreedor a tomar a mis dos hijos para esclavos suyos." — 2 Reyes 4:1
¿Y no hará Dios justicia a Sus escogidos, que claman a El día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? — Lucas 18:7

Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: El primer pasaje que se va a meditar es el de Eliseo en su encuentro con una viuda que le pide ayuda después que su esposo ha muerto. Esta mujer se acerca al profeta Eliseo y dice la Biblia que esta hija de los profetas clamó a Eliseo, diciéndole: "Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová. Y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos." Esta mujer se acerca al profeta Eliseo con una situación muy urgente. Acaba de enviudar y su esposo que era un hombre de Dios no le ha dejado ningún tipo de recursos económicos, y los acreedores están a la puerta para quitarle sus dos hijos. La reflexión instintiva del creyente cuando se encuentra en situaciones de dificultad debe ser primeramente ir al Padre Celestial y poner el proceso que está viviendo delante del Señor, y pedir que Él santifique ese proceso, y se involucre en proveer una solución.
Quiero comenzar con una serie de meditaciones que nos entran en el ministerio del profeta Eliseo, y vemos sus intervenciones poderosas que están destinadas por la Palabra de Dios a fortalecer nuestra fe en un Dios de poder, un Dios de misericordia, un Dios que interviene a favor de Sus hijos cuando ellos claman a Él.
El primer pasaje que tengo en mente es el conocido pasaje de Eliseo en su encuentro con una viuda que le pide ayuda después que su esposo ha muerto. Esta mujer se acerca al profeta Eliseo y dice la Biblia que esta hija de los profetas clamó a Eliseo, diciéndole: "Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová. Y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos."
Esta mujer se acerca al profeta Eliseo con una situación muy urgente. Acaba de enviudar y su esposo que era un hombre de Dios no le ha dejado ningún tipo de recursos económicos, y los acreedores están a la puerta para quitarle sus dos hijos.
Me gusta esta palabra que usa la Escritura, que esta mujer "clamó" a Eliseo. Este pasaje nos recuerda que cuando estamos en situaciones de dificultad, en vez de estar buscando situaciones al azar o buscando situaciones en nuestros propios recursos, lo que tenemos que hacer es ir directamente al Señor, en este caso representado por el profeta Eliseo y clamar a Él, y presentarle nuestras necesidades.
De paso, el apóstol Pablo dice: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones en toda oración y ruego con acción de gracias." La Escritura una y otra vez nos llama a ir hacia la Presencia del Señor, y en vez de estar preocupados y ansiosos, y llenos de temor, acudir directamente a nuestro Padre Celestial, que nos invita de hecho como nos dice la Escritura también a que nos acerquemos confiadamente al Trono de la Gracia para recibir el oportuno socorro.
El reflejo instintivo del creyente cuando se encuentra en situaciones de dificultad debe ser primeramente ir al Padre Celestial y poner el proceso que está viviendo delante del Señor, y pedir que Él santifique ese proceso, y se involucre en proveer una solución.
Después que nosotros hemos presentado nuestras necesidades al Señor y hemos bañado nuestra urgencia en oración entonces podemos emprender el esfuerzo por encontrar soluciones, creyendo que nuestra oración habrá bendecido y habrá activado el Poder de Dios a nuestro favor, y que lo que nosotros hagamos entonces para resolver nuestra situación tendrá el viento de la bendición, la aprobación y el respaldo de Dios detrás de nosotros y nos llevará efectivamente a puerto seguro.
Me gusta también la idea de que ese clamar, esa palabra "clamó" tiene la implicación de una petición apasionada, urgente, militante, con carácter de fuerza y de insistencia. Yo me imagino que esta mujer no llegó ante Eliseo toda tímida y ambigua, y poco precisa en la presentación de su petición porque ella sabía que no tenía tanto tiempo; probablemente una audiencia con el gran profeta de Dios era muy difícil de conseguir. Ella sabía que tenía poco tiempo para presentar su situación y para ganarse el corazón, y tenía que ser fuerte, tenía que ser clara, tenía que ser decidida, tenía que ser apasionada, tenía que hacer claro ante el profeta la urgencia de su necesidad y por eso la palabra "clamó" es tan importante.
Porque nosotros tenemos que venir ante Dios con un corazón decidido, con nuestras peticiones claramente concedidas, en todo lo posible tenemos que presentar con claridad lo que necesitamos que Dios haga por nosotros, no porque Dios no sepa lo que necesitamos sino porque Él se complace en aquéllos que se acercan a Él con seguridad, con firmeza y le presentan sus peticiones bien detalladamente, bien específicamente dejándole saber exactamente lo que ellos necesitan. A Dios le gustan las peticiones apasionadas.
Pienso en la petición del Rey Ezequías cuando se le diagnosticó que iba a morir y el profeta le dijo a Ezequías: no solamente vas a morir sino que no vas a vivir, en otras palabras no hay apelación posible y la intención es clara: prepara tus asuntos porque vas a morir dentro de poco.
Y la Biblia dice que el Rey Ezequías que estaba en su cama en su lecho de muerte, cuando el profeta salió dice que se volteó hacia la pared y lloró amargamente delante de Dios, y apeló al Señor recordándole que él había sido un siervo fiel de Dios. Y dice la Palabra que, creo que fue el mismo profeta Eliseo de paso, ya iba por el patio del palacio cuando Dios le dijo: Devuélvete y dile al Rey Ezequías que voy a añadir, creo que fueron ¿15 años de vida, a su vida? y le dió una señal contundente de que eso era lo que Él iba a hacer. Recordemos la idea de que la luz del sol retrocedió como una señal de la intención total de Dios de honrar la petición amarga de este rey que había sido un siervo de Dios de que Dios le alargara la vida.
Lo que hizo la diferencia yo creo fue ese clamor amargo de Ezequías y nosotros también cuando nos encontremos en situaciones difíciles en nuestra vida, vayamos ante el Señor y derramemos nuestra alma delante de Dios porque Dios honra las peticiones sentidas, las peticiones apasionadas, las peticiones intensas del corazón, por alguna razón eso conmueve el corazón del Padre y desata Su intervención poderosa.
Así que si tú tienes una necesidad en tu vida lleva tu clamor a ese nivel de rojo vivo y dispáralo hacia el Trono de la Gracia, y has de recibir el oportuno socorro que Dios te promete. Que Dios te bendiga, continuaremos con nuestra meditación en nuestra próxima sesión.