
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: La promesa de Dios de satisfacer todas nuestras necesidades es amplia y sabia, y debemos pedir en el nombre de Jesús para asegurarnos de que nuestras peticiones estén de acuerdo con Su voluntad. Solo podemos usar Su nombre para oraciones que Él mismo aprobarÃa, y si lo hacemos, tenemos la seguridad de recibir lo que pedimos del Padre.
¡Qué promesa tan amplia! ¡Algo! Ya sean grandes o pequeñas, todas mis necesidades están cubiertas por esa palabra "algo". Ven, alma mÃa, con libertad delante del propiciatorio, y oye a tu Señor cuando te dice: "Abre tu boca, y yo la llenaré".
¡Qué promesa tan sabia! Siempre hemos de pedir en el nombre de Jesús. A la vez que esto nos alienta, también lo honra a Él. Este es un argumento constante. Ocasionalmente cualquier otro argumento es oscurecido, especialmente aquellos que podrÃamos sacar de nuestra propia relación con Dios, o nuestra experiencia de Su gracia; pero en momentos asÃ, el nombre de Jesús es tan poderoso en el trono como siempre, y podemos argumentarlo con plena seguridad.
¡Qué oración tan instructiva! No podrÃa pedir nada a lo que Cristo no pudiera poner Su mano y Su sello. No me atreverÃa a usar el nombre de mi Señor para una petición egoÃsta o caprichosa. Sólo puedo usar el nombre de mi Señor para oraciones que Él mismo dirÃa si estuviese en mi caso. Es un gran privilegio que seamos autorizados a pedir en el nombre de Jesús como si el propio Jesús lo pidiera; pero nuestro amor a Él no nos permitirÃa nunca interponer ese nombre donde Él no lo pondrÃa.
¿Estoy pidiendo lo que Jesús aprueba? ¿Me atreverÃa a poner Su sello a mi oración? Entonces ya tengo lo que busco del Padre.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/noviembre.pdf