
Autor
Milagros García Klibansky
Resumen: La historia cuenta cómo una persona tuvo que servir de intermediario entre dos familiares porque uno de ellos había maltratado al otro. El relato busca mostrar cómo, a menudo, las personas no buscan a Dios en momentos de necesidad sino que buscan a otros seres humanos que no siempre pueden ayudar. El mensaje es que debemos buscar a Dios en oración y no depender de intermediarios para solucionar nuestros problemas.
Hace unos días recibí un correo de "Elena", pidiéndome que me comunicara con "Laura", con el objetivo de saber de la salud de un familiar enfermo, Laura tiene email, al igual que yo, sin embargo, yo tenía que servir de intermediario entre dos seres que además tienen vínculos sanguíneos
, pero por esas cosas de la vida de las personas que no tienen a Cristo, Elena ha sido maltratada por Laura y humillada y lo peor, por mezquinos intereses materiales, quizá inconscientemente o simplemente porque Laura no le da a los sentimientos de Elena la importancia que Dios le da a todas las necesidades tanto físicas como espirituales de sus hijos.
Laura es idólatra, ante las situaciones de la vida, acude a cualquier abominación a pesar que en múltiples ocasiones se le ha hablado de la palabra de Dios, sin embargo ella no podía entender como Elena no se comunicaba con ella directamente y me usaba a mí como intermediario, cuando las dos tenían correo y eran familia.
A los hijos de Dios, quienes le conocemos íntimamente y le amamos sobre todas las cosas, también nos cuesta trabajo entender cómo teniendo al alcance de una oración la solución a nuestros problemas y el alivio a nuestras cargas, nos empeñamos a usar intermediarios que solo retrasan la llegada del mensaje e impiden su recepción por el único ser que nos puede ayudar.
De esta manera, antes de buscar a Dios en oración y expresarle nuestras inquietudes y sufrimientos, buscamos al hombre falto de sensatez y discernimiento el cual muchas veces en vez de ayudarnos a solucionar nuestros problemas, nos hunde más en ellos.
De la misma forma aquellos que no conocen a Dios lo buscan en un pedazo de palo, piedra o metal inerte Jesucristo nos dice: “Yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Juan 14.
Los nombres de la historia son falsos, pueden ser los de cualquiera de nosotros, pero la historia es real y sucede de diferentes maneras cada día. Aprende a enfrentar tu gigante de la mano del Dios vivo y siempre lo derribarás
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