Si el Señor quiere, viviremos

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: En Santiago 4:13, el apóstol Santiago nos invita a adoptar una actitud de total sujeción y entrega a la Voluntad de Dios. Él critica a aquellos que planean sus vidas sin considerar la Voluntad de Dios, afirmando su independencia de Él. La actitud correcta es decir "si el Señor quiere" en todas las decisiones que tomamos, reconociendo que Él es soberano sobre nuestras vidas. Debemos mirar hacia Dios como un niño mira hacia su madre para recibir su protección y nutrición. En la próxima meditación, exploraremos otra actitud complementaria a la de ser esclavos de Dios.

La postura de ser totalmente entregados a la Voluntad de Dios, de ser como esclavos ante los designios del Padre tiene implicaciones muy prácticas que nos ayudan a enmarcar en una manera más precisa la manera en que nos relacionamos con Dios y la manera en que interpretamos todos los eventos de nuestra vida a la luz del Señorío de Dios.

Aquí tenemos ahora, en Santiago, otro de esos textos que nos invitan a ver las implicaciones prácticas vivenciales de esta postura que el Señor trata de infundir en nosotros por medio de Su parábola del siervo que, al final de todo, después de haber hecho todo lo que su señor le pide, debe considerarse como un siervo inútil, y hemos dicho que lo que el Señor quiere establecer en nosotros es la actitud de buscar siempre la Voluntad de Dios, siempre mirar hacia Él en vez de mirar hacia nosotros.

En Santiago capítulo 4, comenzando con el versículo 13, vamos a ver cómo al entender esta verdad del Señorío máximo de Dios y la sujeción absoluta de los hijos de Dios, podemos entender mejor pasajes como este de Santiago capítulo 4:13 en adelante. Santiago dice: "Vamos ahora los que decis hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos, cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece; en lugar de lo cual deberíais decir: si el Señor quiere viviremos, y haremos ésto, y aquéllo."

Ve usted cómo en una manera muy interesante el apóstol Santiago está diciendo algo muy parecido a lo que implica la parábola de Jesucristo. Santiago implica a aquéllos cristianos, o supuestos cristianos, que aún cuando dicen que se han entregado a Dios y a Su Voluntad, en realidad viven como si fueran independientes y piensan que pueden hacer lo que les dé la gana.

Santiago pregunta: hey, ustedes que están por ahí diciendo: mañana me voy a levantar y voy a ir a tal ciudad, y voy a comprar esto, y voy a vender lo otro, y voy a hacer lo que yo determine, aún cuando no lo están haciendo desde una postura de rebeldía obvia y abierta en realidad en última instancia eso es lo que ustedes están haciendo. Están afirmando su independencia de Dios y están rebelándose contra la Voluntad de Dios en vez de adoptar la actitud correcta, que es una de total sujeción y que es la actitud que debe adoptar un siervo, un esclavo con respecto a su señor, que es la de decir: si el Señor quiere, es decir, si Jesucristo quiere, viviremos y haremos ésto o aquéllo.

Fíjese que primero, el Señor Jesucristo nos llama a nosotros en la parábola doulos, siervos, esclavos, y esa otra parábola que se le asigna a Jesucristo: kirios o kurios que es la palabra que se traduce al español: señor, el kurios es precisamente el dueño de los esclavos, es el patrón, es el que manda totalmente al esclavo, y ese es el título que se le asigna a Jesucristo. Cuando nosotros le decimos: Señor a Jesucristo le estamos diciendo: Tú eres totalmente soberano sobre mi vida.

Cuando le decimos: Señor Jesucristo, le estamos diciendo: te reconocemos Señor el derecho de hacer todo lo que Tú quieras en nuestra vida. Entonces Santiago dice: "en vez de decir: si el Señor quiere", y fíjese hasta el punto que debe llegar esa actitud de entrega, "si el Señor quiere viviremos"; en otras palabras, es asunto de Dios si hoy yo voy a estar vivo o voy a morir, hasta ese punto debe llegar mi nivel de entrega a Dios, Dios tiene derecho. Si hoy Él quiere quitarme la vida y traerme a Su Presencia, eso es asunto de Él.

Es interesante que muchas veces cuando perdemos un ser querido o algo terrible pasa, que un hijo se enferma o prematuramente muere, o nos es quitado algo que amamos mucho, nos rebelamos contra Dios, porque ¿cómo se atreve Dios a quitarme esto prematuramente o cómo se atreve a mandarme una enfermedad y quitarme la vida según nosotros prematuramente? cuando la actitud debe ser: no, si Dios quiere hacer esto en mi vida, yo estoy sujeto a Su Voluntad.

Santiago nos invita, en vez de una actitud de implícita independencia, una de absoluta dependencia del Señor hasta el punto de decirle: Señor ¿qué Tú quieres que yo haga hoy, a dónde quieres que yo vaya, qué decisiones Tú quieres que yo tome en mi trabajo, en mi vida? porque después de todo, Tú eres quien tiene total derecho para hacer lo que Tú quieras en mi vida.

Y la Biblia está llena de invitaciones como esta del apóstol Santiago a vernos a nosotros mismos como totalmente entregados a la Voluntad de Dios. Debemos siempre estar mirando hacia el Padre como ese niño destetado mira hacia su madre para recibir su comida y para recibir su protección, esa es la actitud de grandeza del creyente, la de total sujeción y entrega a la Voluntad de Dios.

En nuestra próxima meditación vamos a entrar en otra parte que como he dicho antes, nos va a invitar en realidad a vernos en una manera casi contraria a esta de ser esclavos, pero que es totalmente complementaria, y que esas dos actitudes deben ser el marco dentro del cual se mueva nuestra vida, y vamos a ver qué interesante es este tema desde un punto de vista teológico. Dios les bendiga y hasta nuestra próxima meditación.