
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En el capítulo 14 de Primera de Corintios, Pablo destaca la importancia de tener un equilibrio en el uso de los dones del Espíritu Santo en la iglesia. Él dice que, aparte del amor, la profecía es uno de los dones más importantes porque es una comunicación de parte de Dios que edifica, exhorta y consuela a las personas. Además, Pablo pregunta retóricamente qué provecho tendría para la iglesia que él hablara en lenguas si nadie le entendiera. En resumen, lo que más importa es buscar lo que produce resultados, edifica a las personas y avanza en las cosas de Dios, en lugar de buscar manifestaciones sensacionales y espectaculares.
Todo el capítulo 14 de Primera de Corintios es una elaboración detallada de la importancia de que haya balance también entre las diferentes consideraciones que una Iglesia debe tener en cuenta cuando está moviéndose en la efusividad y el carácter explosivos de los dones del Espíritu Santo.
Vemos que esa efusividad de la cual hemos hablado está en manifestación al inicio del capítulo 14 donde Pablo dice: "Seguid el amor" y ahí él está empalmando con el capítulo anterior, el capítulo 13 donde habla acerca de la preminencia del amor: "Seguid el amor y procurad los dones espirituales." Ahí está el capítulo 12 ¿no? "no quiero que ignoréis los dones espirituales. Entonces Pablo dice: "Pero sobre todo, que profeticéis" y ahí nos entra directamente en el capítulo 14.
¿Por qué Pablo dice esto de que sobre todo, aparte de los dones y la importancia del amor, que nosotros, si vamos a usar algún don o algo de las cosas que se pueden usar en la vida cristiana, esto de que sea mas bien profetizar? Y ahí tenemos que entender la complejidad de ese concepto de la profecía.
Muchos cristianos estamos bajo la idea de que profecía es solamente cuando uno dice: hijo mío así dice el Señor, y entonces uno entra en una predicción acerca del futuro o una dirección sobrenaturalmente dada por Dios que habla de algo que está totalmente oculto a la mente humana, etc. Y la verdad es que ese es uno de los aspectos de la profecía, pero no es el único.
El tema de la profecía tiene muchos diferentes aspectos y complejidades. Vemos a través de la Escritura que profetizar puede también querer decir: hablar sí bajo la inspiración del Espíritu Santo, pero puede ser simplemente exhortar, puede ser confrontar a una persona con algo que viene de la Palabra de Dios, puede incluso tener sobretonos de una proclamación de enseñanza bíblica, inspirada por Dios en un momento dado.
Profecía es todo aquéllo que viene de parte del Espíritu Santo en un momento dado para una persona o un grupo dado, y que tiene un propósito muy específico y está evidentemente dirigido por el Espíritu Santo.
Entonces aquí vemos algo y es que cuando Pablo habla de profecía, que profeticemos, es aquélla comunicación de parte de Dios para una Iglesia en este caso, que es comprensible. A diferencia de por ejemplo: hablar en lenguas, donde uno puede hablar en lenguas y estar hablando en lenguas angelicales que no son comprensibles para nadie alrededor de uno, y entonces todo el mundo se queda, pues, sin entendimiento de lo que se está diciendo, aunque la persona que está hablando en las lenguas se está edificando espiritualmente porque evidentemente el Espíritu de Dios está corriendo a través de él o de ella.
Y por eso Pablo en el capítulo 14 dice: "Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios; pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación."
Vemos aquí algunas de las razones por las cuales es importante la profecía, porque sirve para esas dimensiones de la vida cristiana cuando necesitamos ánimo o cuando necesitamos ser confrontados, o cuando necesitamos ser animados a buscar la Voluntad de Dios para nuestras vidas.
Entonces Pablo está diciendo que esas cosas, que son de beneficio para el pueblo de Dios y que son inmediatamente accesibles porque se habla en un idioma comprensible, en un sentido son más importantes que aquéllas que no edifican a la gente, aunque están expresando cosas misteriosas de parte del Espíritu Santo.
Pablo hace una pregunta retórica en el versículo 6, dice: "Ahora pues hermanos: si yo voy a vosotros hablando en lenguas ¿qué os aprovechará? si no os hablase con revelación o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?"
Lo que más me importa a mí de todo esto es ver que la preocupación del apóstol Pablo está en aquéllas cosas que son de fortalecimiento y de provecho para la vida de la Iglesia. Él no está tan preocupado en que sean manifestaciones sensacionales, espectaculares, obviamente sobrenaturales, sino que su preocupación es una preocupación muy pastoral y muy práctica: ¿de qué provecho es a la Iglesia esa manifestación? Y eso nos invita a pensar que en la Iglesia tenemos que buscar sobre todo lo que produce resultados, lo que edifica al pueblo, lo que avanza a las cosas de Dios.
Muchas veces las iglesias se preocupan más en tener servicios ruidosos y que hayan supuestas manifestaciones del Espíritu, y que haya mucho movimiento, mucha gente cayéndose al piso y creemos que porque eso sucedió, ya se dió el propósito de Dios en el servicio. Pero la pregunta que tenemos que hacernos es: ¿qué resultado produce, qué beneficio y qué provecho da al final de cuentas?
Muchas iglesias son iglesias inmaduras porque glorifican tanto los dones y no se preocupan lo suficiente del aspecto del crecimiento espiritual, el Evangelismo efectivo, la organización de la Iglesia, el discipulamiento de los creyentes, el crecimiento en el carácter de Jesucristo; estas cosas son tan importantes como las supuestas manifestaciones sobrenaturales. Por eso es que Pablo una y otra vez trae esto a colación.
En la Iglesia de Corinto por ejemplo habían muchas manifestaciones sobrenaturales, pero había inmoralidad, habían pugnas entre creyentes, y Pablo dice: ¿de qué utilizad son esas cosas si ustedes están divididos entre sí y están peleando que yo soy de Pablo, que yo soy de Apolos y este, y lo otro?
Entonces una y otra vez vemos eso ¿no? que en la vida congregacional, lo que más le importa al Espíritu Santo es: ¿qué provecho le está rindiendo al Reino de Dios o a los hijos de Dios las manifestaciones espirituales? Y esa debe ser la consideración número uno para determinar la forma en que administramos el mover de los dones en nuestras congregaciones. Más adelante continuaremos con este estudio. Que el Señor les bendiga.