
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: La gracia soberana de Dios puede convertir a los rebeldes en hijos suyos. Esto es algo maravilloso que debemos celebrar y agradecer. Muchos de nosotros éramos impíos, pero ahora somos hijos de Dios gracias a su gracia. Debemos tener esperanza para otros, ya que nadie está fuera del alcance de la gracia divina. Debemos seguir adorando y confiando en Dios.
La gracia soberana puede convertir a los extraños en hijos, y el Señor declara aquí Su propósito de tratar así con los rebeldes, y hacerlos conocer lo que Él ha hecho. Amado lector, el Señor ha hecho esto en mi caso; ¿ha hecho algo semejante en tu caso?
Entonces juntemos nuestras manos y nuestros corazones para alabar Su nombre adorable.
Algunos de nosotros éramos tan decididamente impíos, que la Palabra del Señor decía en verdad a nuestra conciencia y a nuestro corazón: "Vosotros no sois pueblo mío." En la casa de Dios, y en nuestros propios hogares, cuando leíamos la Biblia, esta era la voz del Espíritu de Dios en nuestra alma: "Vosotros no sois pueblo mío."
Era verdaderamente una triste voz condenatoria. Pero ahora, en los mismos lugares, oímos una voz, procedente del mismo ministerio y de la Escritura, que dice: "Sois hijos del Dios viviente." ¿Podemos estar lo suficientemente agradecidos por esto? ¿No es maravilloso? ¿Acaso no nos proporciona esperanza para otros? ¿Quién está fuera del alcance de la gracia todopoderosa? ¿Cómo podríamos perder la esperanza por alguien, puesto que el Señor ha obrado un cambio tan maravilloso en nosotros?
El que ha guardado esta grandiosa promesa, mantendrá cualquier otra; por tanto, prosigamos con cánticos de adoración y confianza.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/septiembre.pdf