Imitando a Cristo en su carácter

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Autor

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Resumen: El carácter cristiano se refiere a la integridad y convicciones que deben tener los discípulos de Jesús. Esto se logra a través de una vida de integridad alimentada por el Espíritu Santo y manifestando el fruto del Espíritu. La Biblia es nuestro código de ética y nuestra brújula en el peregrinaje de la vida. Dios anhela expresar su carácter moral a través de nosotros y la Biblia nos anima a seguir el ejemplo de Cristo en nuestra relación con Dios y con los demás. Debemos ser humildes, amar al prójimo y crecer en los aspectos del carácter de Jesús con la ayuda del Espíritu. Nuestra oración debe ser mirar a Jesús para vivir vidas reposadas que agraden a Dios y glorifiquen a nuestro Salvador.

Cada vez me convenzo más de que el evangelio de la gracia no sólo es para los incrédulos, sino también para los creyentes. En nuestro caminar con Cristo necesitamos de la gracia para no perder el enfoque cristocéntrico y nuestras mentes y corazones sean fortalecidos cada día para atravesar los desiertos y pruebas

y por otro lado, experimentar el gozo de ser hijos de Dios. En breves palabras no se pueden resumir las enseñanzas que Jesús nos legó sobre el carácter que debe tener sus discípulos a partir de su ejemplo.

El carácter habla de integridad y convicciones. Desde el punto de vista bíblico, el carácter cristiano es manifestado en una vida de integridad por la gracia y poder del Espíritu Santo. El hombre interior se alimenta del Espíritu y vive por el Espíritu para manifestar en su vida el fruto del Espíritu (Gálatas 5.22-23). El carácter cristiano es vivir en la práctica lo que se predica con palabras. Nada más triste y frustrante que descubrir una vida de doble moral en un siervo de Dios, en un hermano de la fe que amamos y respetamos.

Jesús fue ejemplo de consistencia e integridad en todo momento. No vaciló en reprender a los ilustrados de la ley de su época (Mt 16.6), en virar la mesa de los cambistas en el templo (Juan 2.15), en amonestar a sus discípulos cuando sus actitudes no se correspondían al ejemplo que Él les daba (Juan 18.11).

La Biblia es nuestro código de ética porque es la palabra de Dios inspirada y establece los principios morales que necesita el ser humano para no perder el rumbo. Es la brújula del peregrino que nos lleva siempre al refugio seguro para descansar reposadamente sin temor al fracaso, las carencias y los tropiezos. La palabra de Dios es útil para moldear nuestro carácter a semejanza de Cristo. Puede sonar un tanto exagerado, pero no hay dudas de que es así. Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque El mismo ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé,” (Hebreos 13.5)

Dios anhela expresar su carácter moral a través de nosotros y la Biblia nos anima a intentarlo. Jesús es nuestro modelo a seguir en el orden moral. Dios anhela que sigamos el ejemplo de Cristo porque Él es santo y espera que el proceso de santificación sea una realidad en cada creyente desde la perspectiva evangélica: “…sino que así como Aquél que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir” (1 Pedro 1:15).

Desde la perspectiva bíblica la santidad abarca dos direcciones que se corresponden con el más importante mandamiento que nos legó Jesús: nuestra relación íntima con Dios y nuestra relación con los demás (creyentes y no creyentes): Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús. (Ro 15.5). Podríamos hacer una lista de los atributos del carácter de Jesús, pero el propósito es que Ud. los descubra en su devoción diaria. El evangelio habla por sí solo de nuestro Salvador.

¿Somos suficientemente humildes? ¿Amamos al prójimo- creyentes y no creyentes – como a nosotros mismos? ¿En cuáles aspectos del carácter de Jesús – compasivo, sacrificial, íntegro, amoroso, piadoso, humilde, obediente, justo- debemos aún crecer con la ayuda del Espíritu?

“Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2.21,22).

Mi oración es que miremos a Jesús para vivir vidas reposadas que agraden a Dios y glorifiquen a nuestro Salvador. Pues ustedes andaban descarriados como ovejas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de sus almas. (1 Pedro 2.25).

¡‘Dios te bendiga!