
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En este episodio, el presentador habla sobre la Venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, como se describe en el libro de los Hechos. Se explica cómo la Venida del Espíritu Santo permitió que los discípulos de Jesús pudieran cumplir la encomienda del Señor de llevar el Evangelio por todo el mundo. La manifestación del Espíritu Santo en este día fue acompañada por un estruendo, lenguas de fuego y la capacidad sobrenatural de hablar en diferentes lenguas. La Venida del Espíritu Santo también simboliza que el Evangelio es para todas las naciones y debe ser llevado a todo el mundo. El presentador también reflexiona sobre cómo la manifestación del Espíritu Santo puede tomar diferentes formas y no siempre tiene que estar acompañada por lenguas de fuego o la capacidad de hablar en diferentes lenguas.
Me siento feliz de poder hablar acerca del Espíritu Santo. Hablar del Espíritu Santo nos vigoriza, nos llena de alegría y de entusiasmo simplemente por la esencia de Dios que se mueve a través de nuestras palabras. Yo espero que usted esté disfrutando también de este estudio acerca de la vida llena del Espíritu Santo.
Vimos en nuestro programa anterior acerca de que, esa profecía que el Señor dijo y ese mandamiento que Él les dió a Sus discípulos de ir por todo el mundo predicando el Evangelio se cumplió al pie de la letra, aún más allá de lo que se hubiera esperado inclusive en esos dos mil años que la Iglesia lleva sobre la Tierra. Se cumplió en una forma espectacular, a pesar de que el Señor le estaba dirigiendo esa encomienda a un grupo insignificante de hombres y mujeres que no prometían gran cosa.
Dijimos en nuestro estudio que lo que hizo la diferencia y lo que permitió que esos hombres y mujeres pudieran llevar a cabo esa encomienda del Señor fue precisamente la impartición del Espíritu Santo. ¿Dónde vemos que se dió esa impartición del Espíritu Santo sobre la Iglesia y sobre esta gente a la cual el Señor le dirigió estas instrucciones? todos lo sabemos.
Libro de los Hechos capítulo 2, en el día de Pentecostés, 50 días después de la crucifixión y la resurrección de Jesucristo, estos discípulos, ya el Señor ha ascendido al cielo, ahora están ellos solitos aquí, en un sentido, hablando, ya no son los niños estos que el Señor los alimentaba en persona, ya no son ni siquiera adolescentes, ya ellos han entrado en una adultez responsable; ahora ellos están sobre la Tierra, ahora son la Iglesia de Jesucristo. Ahora el Señor se ha ido lejos, como vemos en la parábola del Señor Jesucristo, se ha ido a un país lejano, el cielo, y está allá arriba sentado a la diestra de Dios Padre, y es hora de que ellos comiencen a trabajar solitos, como adultos en el mundo, llevando a cabo la encomienda y las tareas que el Señor les ha asignado.
¿Cómo lo van a realizar? ya el Señor les había dicho, van a recibir poder, y ellos hicieron lo que tenían que hacer. Se reunieron en ese lugar alto, ese aposento alto que describe el Libro de los Hechos capítulo 2, estuvieron allí orando en un solo espíritu con una sola intención, unidos, decididos, determinados a no salir de allí hasta que la promesa del Señor se cumpliera.
Y dice la Biblia que en un momento dado, Dios hizo lo que tenía que hacer. En el capítulo 2 del Libro de los Hechos dice: "Cuando llegó el día de Pentecostés." Es interesante que el Día de Pentecostés es, en el Antiguo Testamento, era una fiesta judía de cosecha en que los primeros frutos de la cosecha de grano se presentaban a Dios. Usted puede leer eso por ejemplo en Levítico capítulo 23:17.
Qué interesante que ese día en que el pueblo judío celebrara los primeros frutos de la cosecha, esos frutos nuevos de la cosecha que eran traídos al templo como una señal de agradecimiento y reconocimiento de que ya venía la cosecha, y que es ese el día que Dios escoge para derramar el Espíritu Santo.
Aquí vemos algo y es que muchos de estos ritos y de estas fiestas, y estos eventos que vemos en el Antiguo Testamento son una prefiguración de las cosas que habrían de venir más adelante, como lo es por ejemplo la Pascua y esto del Cordero Pascual, eran apuntes hacia el Ministerio venidero del Cordero de Dios.
Aquí vemos que esa fiesta de Pentecostés o de primeros frutos era una fiesta que apuntaba hacia este momento en que este grupo, este núcleo de creyentes, en ese día iba a recibir los primeros frutos; es decir, ahí es donde se marca el comienzo de la vida de la Iglesia. Aquí vemos ya el comienzo, la primera cosecha de la Iglesia de Jesucristo por medio de la Venida del Espíritu Santo.
Entonces en esa fiesta de Pentecostés, en esa fiesta de los primeros frutos que describe Levítico capítulo 23, dice que: "Estaban todos juntos, y de repente vino del cielo un estruendo, como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados, y se les aparecieron lenguas repartidas de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos, y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas según el Espíritu les daba que hablasen." Ahí tenemos la descripción preciosa y fundamental de esa primera gran visitación del Espíritu Santo.
Tal como Juan la había descrito, como el Señor la había descrito, esa irrupción, esa explosión, esa iniciación del Ministerio del Espíritu Santo, caracterizada por fuego, caracterizada por sonidos milagrosos, caracterizada por una dotación sobrenatural de capacidad para hablar en otras lenguas. Las lenguas que recibieron los discípulos de paso no eran lenguas angélicas misteriosas, incomprensibles. Eran lenguas, interesantemente, nacionales, lenguas reconocibles, idiomas lingüísticos humanos que eran posibles de reconocer por todos esos judíos que, en el Día de Pentecostés y en esa fiesta de Pentecostés, venían de todas partes de la diásfora, es decir del exilio de donde se encontraban todos los judíos de todas las partes de la Tierra, que emigraban hacia Jerusalén para celebrar esa fiesta en particular como un acto de piedad.
Entonces ese día interesantemente, Dios escogió el Día de Pentecostés estratégicamente. Era un día que expresaba esos primeros frutos, el inicio de la vida de la Iglesia, la cosecha de la Iglesia. Era un día en que judíos de muchos diferentes países se encontraban en Jerusalén, todos ellos hablando los diferentes idiomas de los países donde traficaban, trabajaban, donde habían quizás nacidos aún siendo judíos, venían a Jerusalén y de momento en esa ciudad pequeña, estos hombres y mujeres comienzan a hablar sin tener ninguna instrucción diferentes idiomas que el Señor permite que hablen.
Vemos aquí que: "La multitud se juntó." Dice que: "En Jerusalén, judíos, varones piadosos de todas las naciones bajo el cielo, cuando oyeron ese estruendo" porque el estruendo fue como una convocación de Dios: Vengan porque algo está sucediendo en este lugar, entonces la gente acude de la ciudad, de diferentes países. Y los escuchan dice, y estaban atónitos y maravillados diciendo: "Miren, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿cómo les oímos entonces hablar en cada una de nuestras lenguas en que hemos nacido? partos, medos, elamitas y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, etc. y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, estaban todos atónitos y perplejos diciéndose unos a otros: ¿qué quiere decir esto?" ¿no? Libro de los Hechos capítulo 2, versículos 6 en adelante.
Interesantemente Dios escogió ese momento donde diferentes naciones se encontraban en Jerusalén, representada por estos judíos piadosos y conversos también al judaísmo, Dios escogió ese momento estratégico, facilitó este estruendo poderoso para anunciar que algo nuevo estaba sucediendo en el mundo, el inicio, los primeros frutos de la vida de la Iglesia y de su obra evangelizadora por medio del Poder del Espíritu Santo. Estos hombres y mujeres fueron llenos del Espíritu, comenzaron a manifestar las señales que Cristo sugirió en Marcos en el capítulo 16, y se inició algo diferente acá.
Interesantemente en esa manifestación del Espíritu Santo en el Día de Pentecostés también el Señor está diciendo algo bien importante y es que: el Evangelio es para todas las naciones. El Evangelio es algo internacional, mundial. El Evangelio no es solamente para los judíos, el Evangelio es para todo aquél que cree; los que están lejos, los que están cerca. El Evangelio ha de esparcirse en todas las naciones.
Yo me imagino que mucha de esta gente que vió esa manifestación sobrenatural de Dios por medio del estruendo, por medio de las lenguas de fuego, por medio de estas personas que hablaban en esos idiomas sin haberlos estudiado, mucha de esa gente se convirtió al Señor y ¿qué pasó? regresaron después a los diferentes países de donde venían a continuar su vida normal y cotidiana, y se llevaron el Evangelio con ellos, y comenzaron ellos también a anunciar la Palabra de Dios.
Qué estratégico es Dios y cómo vemos que Él escogió este momento para unir una serie de factores acá que eran emblemáticos del ministerio de la Iglesia en la Tierra, un ministerio de poder, un ministerio sobrenatural, un ministerio de gente humilde que se abriera al Poder de Dios y era todo lo necesario. Un ministerio de gente que, al recibir el Evangelio, iban entonces a llevárselo a sus diferentes naciones y continuar siendo testigos del Señor Jesucristo como el Hijo de Dios, el Salvador de la humanidad. Maravilloso ejemplo acá ¿no?
Lo último que podríamos decir es que ese caer del Espíritu Santo aquí, Dios escogió unas formas muy poderosas y estruendosas de manifestar la Venida del Espíritu Santo porque era la iniciación, era el comienzo, era la irrupción inicial. Y aunque muchas de estas características se iban a manifestar después en la vida de los creyentes, no tenía que ser necesariamente en esa manera siempre. Es decir, no cada vez que se manifiesta el Espíritu Santo tienen que haber lenguas de fuego sobre la cabeza de la gente o necesariamente las personas hablar en una lengua reconocible humana.
Es más, yo diría personalmente, esto lo creo personalmente, usted puede creer otra cosa si desea, yo no creo necesariamente ni siquiera que el bautismo del Espíritu Santo tiene que estar caracterizado por lenguas, eso puede venir después. Puede estar caracterizado por otras cosas pero no necesariamente por las lenguas. Esto se vió en este momento porque era así y de hecho, las lenguas sí acompañan en muchas ocasiones el mover del Espíritu Santo pero no tiene que ser la única manera en que Dios se manifiesta.
Pero vamos a hablar un poco más acerca de eso, no se preocupe si le he dejado ahí una intriga, luego quiero aclararla también. Maravilloso pasaje y espero que sea de bendición e inspiración para tu vida. Dios te bendiga, me despido en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Me despido, hasta la próxima.