
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: No debemos esperar una recompensa inmediata por hacer el bien, ni limitar nuestros esfuerzos a lugares o personas que parezcan tener una probabilidad de recompensa. Debemos hacer el bien a todos, incluso a los malagradecidos y obstinados. Nuestra labor es como arrojar pan en las aguas, y corresponde a Dios cumplir la promesa de que lo encontraremos. Debemos ser pacientes y confiar en que la promesa de Dios se cumplirá en su tiempo.
No debemos esperar ver una inmediata recompensa por todo el bien que hagamos; ni tampoco debemos confinar nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan tener la probabilidad de producir una recompensa para nuestras labores. El egipcio arroja su semilla en las aguas de Nilo, acto que parecerĂa ser un puro desperdicio del grano. Pero a su debido tiempo la crecida del rĂo desciende y el arroz y los otros granos se hunden en el lodo fĂ©rtil, y rápidamente la cosecha es producida. Hemos de hacer hoy el bien a los malagradecidos y a los impĂos. Hemos de enseñar a los indiferentes y a los obstinados. Aguas improbables podrĂan cubrir un terreno esperanzador. En ninguna parte nuestra labor en el Señor será en vano.
Nuestra labor es arrojar nuestro pan en las aguas; corresponde a Dios cumplir la promesa: "Lo hallarás." Él no permitirá que Su promesa falle. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será encontrada, y será encontrada por nosotros. Tal vez no suceda todavĂa, pero algĂşn dĂa segaremos lo que hemos sembrado. Hemos de ejercitar nuestra paciencia; pues quizá el Señor la ejerza. "DespuĂ©s de muchos dĂas", dice la Escritura, y en muchos casos esos dĂas se convierten en meses y años, y, sin embargo, la palabra sigue siendo verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; debemos preocuparnos por guardar el precepto, y guardarlo en este dĂa.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. TraducciĂłn de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/junio.pdf