Antes de emprender algo necesitamos buscar la unción del Espíritu Santo

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: Todo hijo de Dios necesita la energía y el poder que viene del Espíritu Santo para llevar a cabo los propósitos de Dios. El Espíritu Santo es la fuente de toda creatividad y poder en la vida del creyente. En el Antiguo Testamento, vemos cómo el Espíritu de Dios se mueve en la vida de los hombres y mujeres, profetas y reyes que Dios habría de usar para llevar a cabo Sus Obras en la vida del pueblo de Dios. Un ejemplo es la vida del rey Saúl, quien fue ungido con aceite como señal del Espíritu de Dios que iba a posarse sobre él para capacitarlo y llevar a cabo las cosas que Dios quería que llevara. Lo primero que tenemos que hacer cuando queremos emprender algo en el Nombre del Señor es asegurarnos de que tenemos la unción del Espíritu Santo, de que nuestra vida está llena de ese poder que sólo viene de Dios.

Todo hijo de Dios necesita la energía y el poder que viene del Espíritu Santo, que cuando Dios nos llama a la vida cristiana nos llama para recibir poder de lo alto y para ejecutar todas las cosas que Dios quiere que llevemos a cabo en Su Poder y no en nuestra energía.

Uno de los retos más grandes que tenemos como hijos de Dios es aprender a movernos no en nuestras propias fuerzas sino en la fuerza que viene del Espíritu Santo, transferir nuestras acciones a esa fuente, cambiar el motor por así decirlo, de nuestra manera de actuar en la vida, de manera que la energía principal, la fuerza motriz de nuestras acciones sea la fuerza del Espíritu Santo y no nuestra propia energía carnal y humana.

Señalamos en nuestro último mensaje que las referencias al mover del Espíritu Santo y a la necesidad que hay en el mundo de la fuerza del Espíritu Santo no es algo que surge solamente en el Nuevo Testamento, o en el Libro de los Hechos como algunas personas piensan donde se muestran todos estos movimientos poderosos del Espíritu Santo, sino que desde el inicio mismo de la creación vemos que el Espíritu Santo es la fuente de toda creatividad.

Señalamos que en el primer capítulo de Génesis ya vemos el Espíritu Santo posándose sobre las aguas, sobre esa tierra que está desnuda y desordenada, preparándose para convertir todo ese potencial en algo ordenado, algo hermoso, algo que sostenga la vida. Y hemos dicho que de esa misma manera, nuestra vida es como ese universo vacío, desordenado, desnudo cuando entramos a los caminos del Señor, y el Espíritu Santo está allí esperándonos en la entrada a los caminos de Dios para convertir nuestros dones y nuestra potencialidad que muchas veces no hemos podido usar en una forma creativa y ordenada. Y el Espíritu Santo quiere convertirla en algo hermoso y ordenado que dé a luz a la vida de Dios.

Y de esa manera vemos que en el Libro de Génesis, en el capítulo 1, ese Espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas que es como el potencial, la fuerza bruta, la materia prima de la creación comienza entonces a crear cosas. Y vemos que en el versículo 3 dijo Dios: "Sea la luz, y fue la luz" y más adelante Dios ordena que las aguas se separen y que haya orden en las aguas; todas estas cosas están hechas por medio del Espíritu de Dios que es la fuente creativa, y de esa misma manera nosotros necesitamos ese poder que convierta nuestro caos, nuestro desorden, nuestro vacío en vida creativa que lleve a cabo los propósitos de Dios. Así que vemos que desde el inicio mismo, antes de la creación podemos decir, ya el Espíritu de Dios está jugando ese papel importante.

Hay otro pasaje que quiero discutir con ustedes con más tiempo, y vemos ya cómo ese Espíritu de Dios en el Antiguo Testamento se está moviendo en la vida de los hombres y mujeres, y profetas, y reyes que Dios habría de usar para llevar a cabo Sus Obras en la vida del pueblo de Dios.

Uno de los ejemplos más dramáticos del mover del Espíritu Santo en la vida de un hombre lo encontramos en la vida del rey Saúl. Es interesante que Saúl era un hombre muy imperfecto. Sabemos que su vida terminó en desastre porque no obedeció a la Voluntad de Dios, no se dejó guiar por Dios que quería dirigir Su reinado. Pero cuando Dios lo llama a él por razones misteriosas porque Dios tenía que saber que Saúl iba a fracasar al final, pero recordemos que había una controversia entre Dios y el pueblo de Israel que quería simplemente un rey porque todas las demás naciones de los alrededores tenían rey, pues ellos querían estar a la moda. Y Dios sintió que eso era un rechazo directamente de Su Persona porque Él quería ser el Rey sobre Su pueblo.

Y Dios les dijo: Les voy a dar rey pero sepan que esos reyes van a ser hombres muy imperfectos, van a abusar de ustedes, van a cometer graves errores y van a poner a la nación en aprietos, pero voy a complacerlos. Y yo creo que parte de lo que estaba aquí pasando era que Dios tenía también esa controversia, y dijo: Bueno ¿ustedes quieren reyes? les voy a dar un rey como ustedes lo quieren: grande, fuerte, atractivo como era Saúl pero les va a costar caro. Hay algo aquí de ese misterio de lo que Dios estaba haciendo.

Pero es interesante que cuando Dios comisiona a Saúl lo primero que hace es pedirle a Samuel, el profeta, que unja a Saúl y que le imparta la unción del Espíritu Santo. Todos los grandes reyes de Israel eran ungidos con aceite como señal del Espíritu de Dios que iba a posarse sobre ellos para capacitarlos, para llevar a cabo las cosas que Dios quería que llevaran. Ser rey era algo muy serio, muy exigente, lleno de peligro y por lo tanto estos reyes necesitaban la unción del Espíritu Santo.

Vemos en el capítulo 10 de Primero de Samuel que cuando Samuel llama a Saúl, dice que: "Samuel tomó" versículo 1 capítulo 10 "una redoma de aceite, la derramó sobre la cabeza de Saúl y lo besó, y le dijo: ¿no te ha ungido Jehová por príncipe sobre Su pueblo Israel?"

Vemos entonces que lo primero que hace Samuel es ungir a Saúl para que él lleve a cabo su trabajo como rey de Israel. Y lo primero que nosotros tenemos que hacer cuando queremos emprender algo en el Nombre del Señor es asegurarnos de que tenemos la unción del Espíritu Santo, de que nuestra vida está llena de ese poder que sólo viene de Dios. Sin el poder de Dios no podemos comenzar a hacer nada.

Saúl necesitaba esa unción especial. Imagínese qué hubiera sido de Saúl con todas sus imperfecciones de carácter si no hubiera tenido esa unción del Espíritu Santo. Vemos sin embargo que la unción del Espíritu Santo no lo es todo, se necesitan otros atributos, otras cosas que complementen, pero definitivamente la base de la vida cristiana es esa llenura del Espíritu Santo.

Samuel unge a Saúl y lo inicia de esa manera en la carrera que tiene que llevar a cabo. Nosotros también al iniciar nuestros proyectos en la vida, nuestros ministerios, necesitamos buscar esa unción del Espíritu Santo. Continuaremos con nuestro estudio más adelante.