Alaben a Dios con címbalos sonoros; Alábenlo con címbalos resonantes. — Salmos 150:5
Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Estos cayeron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios. — Apocalipsis 7:11

Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: El avivamiento Pentecostal a principios del siglo XX ayudó a restaurar la importancia de la alabanza en la iglesia. El movimiento de alabanza y adoración en los años 80 y la influencia de cantantes y compositores cristianos como Marcos Witt, Danilo Montero y Marco Barrientos, ayudaron a recuperar aún más la importancia de la alabanza en el culto. Actualmente, la alabanza es vista como un poderoso instrumento para desatar el poder de Dios, romper ataduras y crear un ambiente donde los dones del Espíritu Santo puedan fluir con libertad. Se reconoce la importancia de la alabanza como un estilo de vida y no solo como un elemento transicional hacia la predicación.
Sin duda alguna, el avivamiento Pentecostal a principios del siglo veinte ayudó a restaurar la alabanza a su papel original según lo vemos representado en las Escrituras. El énfasis que trajo el avivamiento de Azuza Street sobre el Espíritu Santo, los dones y la guerra espiritual trajo consigo una conciencia renovada sobre la importancia de la adoración en un gran sector del pueblo de Dios.
Con el movimiento de alabanza y adoración comenzado en Estados Unidos durante los años ochenta, el cual luego dio lugar en Latinoamérica a cantantes y compositores cristianos como Marcos Witt, Danilo Montero, Marco Barrientos y otros, la adoración recuperó mucha de la importancia que había perdido durante los años anteriores.
Hoy en día, en muchos sectores del pueblo cristiano existe una mayor conciencia de que la adoración es un poderoso instrumento para desatar el poder de Dios, para romper ataduras, y para crear un ambiente donde los dones del Espíritu Santo puedan fluir con libertad. En muchos sectores del pueblo cristiano, la alabanza se ve como una plataforma donde el poder de Dios puede descender. Se ve como un vehículo por medio del cual los hijos de Dios pueden recibir instrucción y energía para llevar a cabo las tareas que el Espíritu Santo quiera asignarles. Hablando de la adoración, Ron Kenoly, un famoso cantante y director de alabanza cristiano, lo pone de esta manera:
Trabajar es bueno, pero es cuando pasamos tiempo con el Señor que obtenemos instrucciones para el trabajo que Él quiere que se haga. Recibimos nuestras asignaciones y órdenes durante nuestros tiempos de intimidad con Él. El Señor nos dará sueños, visiones y revelaciones de lo que está en su corazón, así como de lo que Él quiere que hagamos. Es precisamente durante esos tiempos de intimidad con Él cuando somos preparados para las asignaciones que Él tiene para nosotros.
Hoy en día, un gran segmento del pueblo cristiano ha llegado a ver la adoración, no sólo como un mero elemento transicional hacia la predicación, sino más bien como una parte esencial del culto, con su propia importancia y sus propias funciones insustituibles. Muchos pasajes de la Escritura han sido rescatados y reenfocados desde esa nueva perspectiva. Se reconoce en ellos el papel esencial que juega la alabanza en los procesos espirituales que vive el pueblo de Dios.
Un gran sector de la Iglesia hoy en día entiende que la alabanza no sólo es algo que se lleva a cabo por unos cuantos minutos formales durante el culto. Se ve más bien como un estilo de vida, un poderoso y práctico instrumento para facilitar el mover del Espíritu Santo en cualquier situación de prueba o necesidad.