El valor de la iglesia en un mundo en ruinas espirituales

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Autor

Faustino de Jesús Zamora Vargas

Resumen: La iglesia de Cristo tiene la misión de llevar la buena noticia al mundo aquí y ahora. La iglesia puede tener imperfecciones, pero tiene la promesa del regreso de Jesús para hacerla resplandecer. Todos somos las manos del Señor para colaborar en su obra. La iglesia debe ser un testimonio del amor de Dios para el mundo.

Recientemente celebramos el primer aniversario de la iglesia donde me congrego junto a mi familia. Entre los invitados había algunos vecinos; unos incrédulos y otros prosélitos de las religiones afrocubanas tan extendidas en mi país. Pero allí estaban por la gracia de Dios.

Como no tenemos templo, alquilamos a una vecina un pequeño local a cielo abierto y allí mismo celebramos con gratitud al Señor por nuestro primer año de vida. Un joven, representando su ministerio, cantó “Yo quiero una iglesia”, del adorador René González y lo que no sabíamos es que Dios tenía un hermoso propósito ese día para su pueblo allí congregado. La lluvia que Dios mandó en medio del sermón del predicador invitado hizo que nos apiñáramos todos en el único espacio techado que tenía el local. Allí, en una masa apretada que intentaba no mojarse, apretujó el Señor a cristianos y a no cristianos. ¡Qué simbolismo!

Una invitada se me acercó.-Óigame, ¿cómo se llama la canción que cantó el muchacho?-

¡Yo quiero una iglesia! –le contesté. ¿Usted es cristiana?-

-No, yo practico otra religión, pero me gustó lo que dice-.

-Ah. Es como si Dios le estuviera hablando a su iglesia. Yo se la puedo conseguir si Ud. quiere. – Le dije.

-Sí, gracias -me contestó.

Su rostro denotaba emoción y había en él hasta cierto resplandor. La lluvia arreciaba y todos adorábamos a viva voz con hermosas alabanzas. Su ojos comenzaron a humedecerse y los míos también. El Espíritu Santo estaba en plena labor, declarándole el amor de Dios a una persona desprovista de amor, revelando verdades y necesidades para llenar los vacíos, haciendo olvidar las vicisitudes cotidianas, sembrando la semilla de su iglesia en un corazón que decía no tener esperanzas. Esa noche unos cuantos que decían no creer, tocados por el mensaje y el ambiente tan especial, se acercaron al Señor por primera vez y están en las manos del Espíritu para que él concluya la obra que comenzó esa noche. La iglesia estaba dando un hermoso testimonio a los vecinos del amor de Dios.

La iglesia de Cristo tiene mucho que decirle a un mundo que le ha dado un espaldarazo al Dios verdadero, pero necesitamos despertar de este letargo espiritual, de los ambientes domingueros que se viven una vez a la semana en muchos templos sin temple. Hay un mundo allá afuera que se pierde y no hacemos nada. El valor de la iglesia es su misión de llevar la buena noticia aquí y ahora. La buena noticia se puede convertir en mala noticia si llega tarde. El evangelio es la buena noticia de hoy y de mañana. El evangelio es un diario que no ofrece noticias atrasadas y esta es razón suficiente para invitar al mundo a visitarnos hoy, a vivirnos hoy, a ofrecerles un mañana mejor en Cristo.

La iglesia no es perfecta, pero tiene la promesa del regreso del príncipe de los pastores para hacerla resplandecer. Hay que trabajar y engalanarla para sus bodas con el Cordero. ¡Tú y yo somos las manos del Señor para colaborar en su obra! Mi pequeña iglesia, con apenas 50 miembros en su primer año de vida, tiene un lindo lema que me regaló Dios para animarla, animarme y animarte: somos una iglesia sin templo, pero con temple.

¡Dios te bendiga!