
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: El amor del Señor es permanente y no nos desecha como si fuéramos objetos temporales. Él nos eligió desde la eternidad y nos amará a lo largo de toda la eternidad. Su honor está involucrado en nuestra salvación y nunca nos desechó. Debemos desechar pensamientos negativos y recordar que Dios no ha desechado a su pueblo.
Él podrÃa desechar por un tiempo, pero no para siempre. Una mujer podrÃa prescindir de sus adornos por unos cuantos dÃas, pero no los olvidará, ni los arrojará sobre el muladar. El Señor no acostumbra desechar a aquellos a quienes ama: pues 'como habÃa amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.'
Algunos hablan de estar en la gracia o fuera de la gracia, como si fuéramos conejos que entran y salen de sus madrigueras: pero, en verdad, no es asÃ. El amor del Señor es un asunto más serio y permanente que eso.
Él nos eligió desde la eternidad, y nos amará a lo largo de toda la eternidad. Él nos amó de tal manera como para morir por nosotros, y por tanto podemos estar seguros de que Su amor no morirá nunca. Su honor está tan involucrado en la salvación del creyente, que no puede desecharlo como tampoco podrÃa desechar Su propias vestiduras correspondientes a Su oficio de Rey de gloria. ¡No, no! El Señor Jesús, como Cabeza, nunca desecha a Sus miembros; como Esposo, nunca desecha a Su esposa.
¿Ustedes pensaron que eran desechados? ¿Por qué pensaron tan mal del Señor que los ha desposado con Él? Desechen tales pensamientos, y no permitan nunca que se alojen en su alma otra vez. "No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció." (Romanos 11: 2) "Él aborrece el repudio." (MalaquÃas 2: 16).
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/enero.pdf