
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: El mover de Dios en nuestras vidas puede ser sutil y a largo plazo. A veces, parecerá que Dios no ha escuchado nuestras oraciones o que ha permanecido indiferente a nuestra necesidad. También puede suceder que recibamos una respuesta diferente a lo que esperábamos o que tengamos que esperar mucho tiempo para ver la respuesta a nuestras oraciones. En ocasiones, pasaremos por circunstancias que parecerán contradecir su fidelidad y poder. Sin embargo, debemos mantenernos firmemente atados a lo que hemos aprendido del estudio de la Palabra de Dios y tener paciencia y perseverancia en la oración.
Muchas veces, el mover de Dios en nuestras vidas se manifiesta en formas muy sutiles y a largo plazo, de manera que resulta más difÃcil discernir y descubrir la manera en que Dios está obrando en medio de esas dimensiones complejas de la fe. En ocasiones, resultará difÃcil discernir si es Dios, Satanás, o una mera coincidencia lo que está interviniendo en nuestras circunstancias.
En otros momentos, la dinámica de la fe se dará en formas que normalmente no asociamos con los sencillos y claros patrones que nos muestra la Escritura.
Los esquemas y modelos erróneos y simplistas de fe que a veces mantenemos en nuestra mente hacen que nos sintamos confusos cuando estamos pasando por tiempos de prueba. Como consecuencia, en ocasiones no logramos entender los complejos, matizados movimientos de Dios en nuestras vidas.
Dios se mueve en maneras diversas y sutiles en el ámbito humano. No siempre resulta claro el involucramiento o el propósito divino en las situaciones que experimentamos cada dÃa. Las promesas de la Palabra no siempre se manifiestan a nuestro favor inmediatamente que surge el problema o la necesidad. Muchas veces, entre el clamor del creyente y la respuesta de Dios surgen otros elementos que complican y parecen hasta contradecir los principios y promesas de la Palabra.
Sin embargo, ya sea sencillamente, o con un grado de mayor complejidad y sutileza, siempre serán los principios que declara la Palabra los que deberán determinar cómo naveguemos cualquier situación de dificultad en nuestra vida.
Una vez que hayamos entendido estos principios de las Escrituras, no importa cuán complejo o contradictorio parezca lo que estemos experimentando, deberemos mantenernos firmemente atados a lo que hemos aprendido del estudio de la Palabra. Esa firme adherencia a lo que declara la Palabra de Dios nos permitirá salir airosos de cualquier situación que podamos confrontar.