
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: La fe es el canal de comunicación entre Dios y el hombre. Si no hay fe, no hay conexión entre Dios y el hombre. Es necesario creer en Dios y en su carácter para acercarse a Él y recibir sus bendiciones. La fe viene por el oír la Palabra de Dios y meditar en ella continuamente. Al hacerlo, nuestra fe crecerá y podremos obtener las victorias en nuestra vida que anhelamos.
La fe es el hilo conector, es el alambre que permite que la energía divina corra y llegue a uno, y vaya la petición de uno hacia Dios. La fe es el canal de comunicación entre Dios y el mundo del espíritu, el ámbito de lo eterno y el tiempo y el espacio. Si no hay fe no hay conexión entre Dios y el hombre. Si no hay fe, el teléfono de la gracia no puede funcionar.
Dice la Biblia que el que se acerca a Dios es preciso que crea que él existe, y que es galardonador de los que lo buscan. La palabra declara que sin fe es imposible agradar a Dios.
Si usted quiere acercarse a Dios, si quiere recibir algo de Dios, si quiere ser reconocido, galardonado por Dios, tiene que creer que Dios es y que Dios es como Él dice que es. Y que Dios es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; que el Dios que sanó a la mujer con el flujo de sangre, puede hacer lo mismo en tu vida; que el que perdonó a Zaqueo y lo visitó en su casa puede perdonarte a ti y establecer su trono en tu corazón si te arrepientes y lo invitas a entrar a tu vida.
Dios puede trabajar a pesar de tu poca fe. Pero sin fe en absoluto—con duda en tu corazón acerca de la fidelidad de Dios o la confiabilidad de su carácter, no podrás recibir las muchas cosas que Él quiere darte. Santiago dice: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”.
La Biblia dice que la fe viene por el oír, y vincula este acto con la palabra de Dios. Una de las maneras de crecer en tu fe es leyendo la Palabra, meditando en ella continuamente, sometiéndote a sus principios, y valorándola como el oro. Al exponerte a ella continuamente, tu fe crecerá, y entonces estarás preparado para recibir todas las buenas cosas que Dios tiene para ti.
Consume la Palabra todos los días. Deja que se meta dentro de ti y que haga su obra regeneradora en tu alma. Santiago 1:21 nos aconseja: “recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”. Al abrirle franca entrada a la palabra de Dios cada Día, y meditar sobre ella continuamente, nuestra fe crecerá, y podremos obtener las grandes victorias en nuestra vida que tanto anhelamos.