Mi Dios es renunciación

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: La Navidad se ha convertido en una época de consumismo, pero para aquellos que llevan a Cristo en su mente y corazón, es una oportunidad de meditar y reconciliarse con Él. En lugar de enfocarnos en las luces y adornos, debemos buscar la luz del mundo y llevarla a los necesitados. Debemos componer el pesebre de nuestro corazón y tener una Navidad diaria, cumpliendo el propósito para el cual Él vino al mundo. Busquemos la vida en abundancia que Él nos da y salgamos al mundo a buscar a los enfermos de espíritu.

Desde finales de noviembre, en todas partes del mundo comienzan las ventas de Navidad. Cuba no escapa de esto, la mentalidad del consumismo nos ha alcanzado e inmersos en este mar de luces y adornos nos diluimos un poco y comenzamos a soñar. Aparecen las "rebajas" de aparatos electrodomésticos

y aun con los salarios irrisorios de nuestro país, hay personas que han logrado guardar, durante el año, incluso años, algún dinerito para comprar lo “necesario” y de esta forma creen tener el “espíritu navideño”.

Otros ni siquiera a través de estas cosas lo alcanzan, viven en un mundo donde Dios fue expulsado y varias generaciones lo desconocieron por mucho tiempo, hoy lo ven como algo inexistente y se mueven en la vida como zombis dejando que lo que llaman “suerte”, los arrastre o poniendo sus esperanzas en objetos inmóviles y sin vida.

Los que llevamos como sello a Cristo en nuestra mente y corazón, vivimos otro tipo de navidad donde los arbolitos, bolas y luces de colores han sido sustituidos por amor y misericordia, por tiempos de meditación y reconciliación con Él.

La Navidad nos lleva hasta un pesebre de reencuentros con el Dios humanado, el Dios de la gloria, el único intercesor entre Dios y los hombres en las crisis de la vida, como nos dice la palabra de Dios en 1 Juan 2.1 “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”, la piedra del ángulo a la cual nos aferramos en los tornados de nuestro espíritu. “… siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” Efe 2.20

Mientras que algunos se afanan por encender lucecitas de colores, nosotros llevamos la luz del mundo a los desposeídos, a los marginados, pobres, huérfanos, enfermos, presos, la lista de necesitados sería interminable, pero a eso fuimos llamados, a continuar la obra que Él comenzó cuando sus pies recorrían la tierra, su tierra. De que vale tener tanta luz adentro si afuera prevalecen las tinieblas.

En este tiempo en que muchos reparan los muñecos viejos y descascarados para componer un pesebre de yeso, nosotros tenemos que componer el pesebre de nuestro corazón para que nuestro niño siga naciendo, pero no en una fecha limitada a una época del año, sino que cada día, cuando abramos los ojos a una nueva mañana, sea una Navidad en nuestro corazón y la pasión que esto imprime nos haga cumplir el propósito para el cual Él vino al mundo, renunciando a ser el Rey que era, humillado a lo sumo, en un establo, entre estiércol maloliente y animales.

Pero esto no fue en balde, era el propósito para que entendiéramos que también nosotros tendríamos que renunciar a las cosas que el mundo ofrece, tentadoras como las vitrinas de las tiendas en Navidad, pero que para nada ofrecen Vida eterna, Agua viva, Salvación.

En esta Navidad busquemos la vida en abundancia que Él nos da, comamos el pan de su cuerpo que es la iglesia, tomemos del vino que nos recuerda su sacrificio y salgamos al mundo a buscar a los enfermos de espíritu.

Arrebata el reino, solo los valientes lo hacen. Haz de cada día tu Navidad.

Lectura sugerida: Salmo 25

💬

¿Qué piensas?

¿Qué piensas sobre "Mi Dios es renunciación"? Nos encantaría escucharte.

Dejar un comentario

Contenido Relacionado

📖

Leer en Contexto

Haz clic para ver los versículos en su contexto completo.