
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En Romanos 12, Pablo invita a los cristianos a vivir una vida de continua entrega al Señor en todas las áreas, incluyendo nuestras mentes y cuerpos. Él habla de entregar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, lo cual constituye verdadera adoración. Pablo también nos exhorta a no conformarnos a este siglo, es decir, al mundo con sus vanidades y rebeldía contra Dios, sino a vivir en contradicción de los valores de este mundo obedeciendo a los valores del Reino de Dios.
El apóstol Pablo hace una solemne invitación a todos los hijos de Dios a través de todas las generaciones a vivir una vida de continua entrega al Señor en todas las áreas y por eso él habla de cuerpos como símbolos de la parte carnal, material, animal del ser humano, esas áreas que pueden constituir un instrumento para el mal y el pecado.
Nuestra mente incluso puede ser parte de ese proceso, la mente no tocada por Dios por ejemplo, esos miembros, esos instrumentos de nuestro ser que él llama el cuerpo, somata pero que puede ser mayor que simplemente la parte nuestra física la presentemos al Señor y vivamos una vida sacrificio, de continua muerte del viejo hombre para que el nuevo hombre pueda resucitar y que ese nuevo nacimiento del cual habla la Palabra pueda hacerse efectivo, real, manifiesto, observable en nuestras vidas.
Y que por medio de ese continuo vivir nuestra vida como un sacrificio vivo ¿no? estamos vivos, vivimos en el mundo, hacemos las cosas normales de un ser humano vivo pero somos como una carne, un cuerpo, una víctima puesta sobre la mesa del sacrificio que está continuamente consumiéndose bajo el fuego purificador de Dios y está despojándose de sus atributos meramente carnales y animales y adquiriendo los atributos de un ser humano sumergido en la Palabra y en los principios de Cristo Jesús y de Su Reino
Por eso Pablo habla de entregar nuestros cuerpos en un sacrificio vivo, santo que entonces sea agradable a Dios evidentemente porque lo único que puede agradar a Dios es una vida de santidad, una vida de continua entrega y continua sujeción a los principios del Reino de Dios, por eso entonces podemos ser un sacrificio santo y agradable a Dios y Pablo añade: lo cual constituye, esa entrega total y continua al proceso de la purificación y la santificación, es lo que verdaderamente constituye la adoración.
Por eso pensamos en la Palabra de Cristo que Dios busca a esos adoradores que lo adoren en espíritu y en verdad queriendo decir no solamente de palabra o de gestos o de retórica sino efectivamente en sus vidas sometiéndose y pagando el precio de una vida santa que sea agradable a Dios.
Entonces Pablo continúa y aquí entramos a un material nuevo en el versículo 2 elaborando esa idea de la entrega y de la vida continuamente vivida delante de Dios en continua purificación y añade otro elemento que lo matiza ¿no? y aquí entonces en el versículo 2 de Romanos 12 él dice: "No os conforméis a este siglo."
Pablo no quiere decir siglo en el sentido que nosotros usamos esa palabra técnicamente: cien años. La palabra que él usa en el griego original es: aion de donde viene la palabra: edad o época y quiere decir: una unidad grande de tiempo, una unidad de tiempo caracterizada por ciertos atributos y ciertos rasgos ¿no? una época como se habla en la historia del arte o de la literatura o de la historia intelectual de la humanidad, hay épocas.
Se habla del siglo de las luces o cosas así donde se refiere a un tiempo que tiene como unas características específicas ¿no? entonces Pablo dice: no se conformen a este tiempo, a esta época y uno se puede preguntar: bueno ¿cuál época o cuál tiempo?
Evidentemente se está refiriendo al tiempo actual en que vivimos, esta encarnación de la humanidad por así decirlo antes de que Cristo venga y establezca Su nuevo sistema. Hasta que Cristo venga en Su Segunda Venida estaremos en este siglo, desde la creación del mundo hasta este momento es este siglo y este siglo quiere decir el mundo con todas sus vanidades, su rebeldía contra Dios, su incapacidad para sujetarse a los principios del Reino de Dios; el mundo gobernado por Satanás y sus poderes, el mundo con todos sus atributos pecaminosos, con todos sus atributos culturales que militan contra la santidad, contra la entrega al Señor, contra la vida de pureza que Dios quiere, contra la conciencia de la eternidad y la obediencia a los mandamientos del Señor. Es decir la vida cristiana vivida legítimamente.
Este mundo, este siglo, este tiempo, esta época en la que nosotros vivimos, esta dispensación por decirlo así en términos generales es contraria a los principios del Reino de Dios y Pablo dice solemnemente: no se conformen, no se ajusten, no se adhieran o sea acomoden a los atributos y las costumbres y actitudes de este mundo caído que está en rebeldía contra Dios.
Lo vamos a dejar allí y en nuestra próxima meditación continuaremos pero recuerde ese llamado de la Palabra de Dios. El llamado de Dios es a no adormecerte, no acomodarte, no adecuarte a las costumbres y las actitudes de este mundo. Los cristianos vivimos continuamente en contradicción de los valores de este mundo porque obedecemos a los valores de un Reino diferente que es el Reino de Dios. Que el Señor te bendiga, hasta nuestra próxima meditación.