
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En el siglo XXI, las iglesias deben encontrar un equilibrio entre la santidad y la gracia. El proceso de santificación es a largo plazo y requiere de iglesias dispuestas a reflejar el carácter de Cristo. Sin embargo, esto puede recibir críticas de aquellos que son extremadamente santos y legalistas, así como de aquellos que son liberales y no creen en la santidad. Las iglesias que reflejan misericordia y santidad serán las que crezcan y sean efectivas en la evangelización, pero también tendrán que tratar con personas heridas y necesitadas que requieren un trato paternal y sofisticado. Se necesitan iglesias de restauración que ayuden a la gente a través de un proceso gradual y paulatino de santificación y restauración. Dios es un Dios sistemático y se toma tiempo para producir gente que Él pueda usar en Su Reino.
Continuamos con nuestra meditación sobre el llamado a un balance entre la santidad y la gracia en el siglo XXI. Tenemos que vivir en la tensión entre ser iglesias verticales de santidad y ser iglesias también misericordiosas. El proceso de la santificación es una jornada a largo plazo. Se necesitan iglesias que estén dispuestas a pagar el precio de reflejar el carácter de Jesucristo.
Déjeme decirle algo a la gente que me lee o me escucha o ve este programa y es que: si un Pastor o liderazgo cristiano deciden ir en este camino del balance que yo veo reflejado en la Persona de Cristo Jesús van a recibir muchos ataques tanto de un lado como del otro. Del lado de la gente de extremada santidad y de legalismo van a ser acusados de ser liberales y de no adherirse a la Palabra de Dios y de ser libertinos con las cosas del espíritu porque no están continuamente cortándole la cabeza a la gente cuando está en un pecado o en otro y están dispuestos a permitir un poco de espacio en lo que la gente llega a la plenitud del carácter de Cristo.
O van a recibir acusación del otro lado, de la gente libertina, liberal que no creen en la santidad y que están en el asunto de llamar a la Iglesia a soltar todos los amarres y permitir que entre la homosexualidad, que entre la convivencia fuera del matrimonio, que entre el abuso de la libertad cristiana en otras maneras porque creen que simplemente esta es una nueva época y que la Biblia después de todo es un libro que se escribió hace 2.000 años y que refleja los patrones primitivos de una cultura que no conocía de Freud ni de Darwin ni de los descubrimientos de la ciencia moderna.
Entonces los cañonazos los vamos de los dos lados: los cañonazos van a venir tanto de los liberales que no quieren oír acerca del llamado a la santidad que nos trae la Escritura como de los legalistas que quieren producir santos a vapor de la noche a la mañana cuando ellos mismos están bregando con sus propias luchas secretas que no quieren admitir y se necesita un valor espiritual bien grande de parte de los cristianos bíblicos y maduros para mantener ese balance entre una cosa y la otra.
Si nosotros somos efectivos en nuestros ministerios en mantener este balance lo que va a pasar es que a nuestra Iglesia van a afluir y van a llegar gente con heridas, con necesidades y con ataduras porque van a identificar nuestras comunidades como lugares donde ellos pueden encontrar alivio para sus almas y encontrar solución a las cosas que los están afectando.
Las iglesias que reflejan la misericordia y la santidad van a ser las iglesias que en este siglo van a crecer y van a ser efectivas evangelísticamente. Pero lo que pasa es que cuando llegue esta gente al seno de la Iglesia van a requerir entonces mucho trato paternal y un trato muy complejo y sofisticado que sea capaz de lidiar con las situaciones que ellos van a traer a la Iglesia. Una Iglesia que trae gente inconversa continuamente va a tener serias demandas y va a tener problemas también.
En nuestro país hay un dicho que dice que: "el que quiera moño algo que aguante jalones" es una expresión un poquito así áspera pero quiere decir que si queremos el privilegio en el contexto de la vida cristiana, si queremos el privilegio de querer iglesias evangelísticas vamos a tener también la complicación de tener que producir iglesias balanceadas, porque cuando esa gente inconversa con muchas ataduras y necesidades lleguen al seno de la Iglesia van a necesitar tiempo para alinearse.
Imagínese tantas familias que llegan a veces a la Iglesia con unos terribles problemas: el esposo y la esposa no están casados, llevan viviendo juntos muchos años y personas que llegan a la Iglesia con ataduras de pornografía y otro tipo de ataduras, homosexualidad, lesbianismo etc. esa gente va a llegar y vamos a tener que tomarlos, hablar con ellos, ayudarlos en el proceso de la santificación, tener sesiones de consejería personal o asignarles un discipulador o una persona entendida y madura que trate con ellos, vamos a verlos a veces recaer y por eso tenemos que recibirlos de nuevo.
Por eso dice el apóstol Pablo en Gálatas 6: "Si alguno fuere sorprendido en alguna falta hay que restaurarlo." Se necesitan iglesias de restauración. Las iglesias evangelísticas tienen que ser también iglesias de restauración. Tenemos que tomar esa gente que viene de fuera y restaurarlos e inclusive estando ellos dentro de la Iglesia con el paso del tiempo varios de ellos van a caer y tendremos entonces que levantarlos otra vez y restaurarlos.
Gente que viene a la Iglesia con adicciones de droga, alcoholismo por ejemplo. Dios a veces libera a las personas inmediatamente pero muchas veces las restauraciones se toman mucho tiempo y Dios en Su señorío a veces escoge llevar a la gente a través de un proceso gradual y paulatino para santificarlos porque en ese proceso aprenden otras cosas y desarrollan otras cualidades y también son preparados para ellos después ser de bendición a otros también habiendo aprendido de su propio proceso de restauración.
Dios es un Dios muy sistemático y Él también se toma tiempo a veces para producir gente que Él más adelante pueda usar en los propósitos de Su Reino. Y por eso se requieren iglesias maestras, iglesias madres, iglesias magistrales docentes donde se pueda ejemplificar lo que es el proceso pastoral, el proceso de la restauración y de la sanidad de las almas.
Por eso volvemos a ese pasaje que cuando encontramos que la gente que está en nuestras iglesias caen y tienen diferentes tipos de problemas; puede ser cualquier cosa, no solamente tiene que ser algo sexual o inmoral, puede ser simplemente restauraciones de errores de carácter que comete la gente, imperfecciones. Chismografía, murmuración, ser excesivamente delicados y sensitivos a la crítica de los demás, depresión, ansiedad; todas estas son también obras de la carne, son pecados y salir de estas cosas y restaurarse de ellas se toma mucho tiempo y se requiere un trato pastoral, misericordioso, generoso que le de tiempo a la gente para llegar a esa perspectiva más madura a la cual Cristo quiere llevar.
Y vemos reflejado ese balance en el trato de Cristo que vemos en los Evangelios. Seamos gente de restauración, Dios les bendiga.