
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: El apóstol Pablo habla en Romanos 1 sobre la ira de Dios que se refleja contra hombres que resisten Su Voluntad y los lleva a la idolatría. El comportamiento homosexual es visto como una expresión de esa inmundicia a la cual ha sido condenada una humanidad rebelde. Pablo dice que ese comportamiento es algo a lo que Dios ha consignado irreversiblemente a un sector de la humanidad que lo resiste y lo trata con injusticia. Sin embargo, cualquier persona que reconoce que el comportamiento homosexual es un pecado contra Dios y que confiesa ese pecado y se arrepiente de Él, Dios tiene misericordia de esa persona y lo perdona. La práctica homosexual es tremendamente difícil de romper, y aún cuando lo cambia muchas veces tiene que bregar con pensamientos obsesivos, con fantasías, con imágenes lujuriosas en su mente. La condenación a la cual se refiere el apóstol Pablo aquí es hacia esas personas que persisten en hacer y comportarse en una forma homosexual y que no reconocen el aspecto pecaminoso de su comportamiento.
Estamos llevando a cabo un estudio bíblico concerniente a la homosexualidad. Hemos visto cómo Pablo va armando poco a poco sus argumentos y estableciendo claramente de que la ira de Dios se refleja contra hombres que resisten Su Voluntad y que los lleva a la idolatría.
Pablo está hablando de todo ese mundo clásico donde él vivía. Y hoy en día lo que más aplica es esa parte donde dice Pablo, que los hombres se han empecinado en sus propios razonamientos y que por eso Dios también los ha condenado a una mente imperfecta y un corazón entenebrecido.
Y entonces en el versículo 24 del capítulo 1 de Romanos Pablo dice también que: "Por esa razón también Dios los entregó a la inmundicia." Es decir ya no está hablando solamente el apóstol Pablo de una mente entenebrecida, de un corazó necio sino de que la ira de Dios también se manifiesta en una entrega a esta gente a un comportamiento inmundo.
Nótese algo aquí más adelante el apóstol Pablo será bien explícito en hablar de la homosexualidad como la máxima expresión de esa inmundicia a la cual ha sido condenada una humanidad rebelde. Pero aquí vemos que es como que el comportamiento homosexual lejos de ser un derecho civil o una expresión opcional del comportamiento legítimo sexual de la humanidad es como que Dios toma a un segmento de la humanidad que ha sido rebelde y lo tira en cierto sentido a un lago de sufrimiento cuya manifestación es la inmundicia, la impureza, la lujuria.
Esto es lo que es el comportamiento homosexual, Dios los entregó, los condenó, los consignó a la inmundicia en la concupiscencia de sus corazones. La palabra concupiscencia epitimía quiere decir un comportamiento adictivo, un comportamiento consumidor, un comportamiento tremendamente fuerte que condena a la persona simplemente a obedecer a eso y seguir persiguiendo ese tipo de acción fuera de su propio control. Pablo dice que ese comportamiento es algo a lo que Dios ha consignado irreversiblemente a un sector de la humanidad que lo resiste y lo trata con injusticia.
Entonces esa concupiscencia, esa inmundicia a la cual un sector de la humanidad es entregado es tal que terminan deshonrando entre sí sus propios cuerpos. Pablo dice aquí que la homosexualidad es algo vergonzoso, es algo que traer vergüenza mas bien a la persona que lo practica; no es algo mas bien que verdaderamente podríamos decir que bueno, es neutral simplemente, no. Es algo tremendamente deshonroso.
Y por favor déjeme parar aquí un momento y decir algo: yo sé que hay personas que quizás van a leer estas palabras que yo ahora estoy pronunciando o que van a escuchar y que quizás están bregando contra impulsos y atracciones homosexuales pero que aman a Dios y quieren salir de ese comportamiento. Y yo debo decir hermanos que cualquier persona que reconoce que el comportamiento homosexual es un pecado contra Dios y que confiesa ese pecado y se arrepiente de Él Dios tiene misericordia de esa persona y lo perdona.
Yo sé que muchas veces hay personas que han caído en el comportamiento homosexual por diferentes razones, son muchas y un día quizás podemos hablar acerca de eso; a veces fueron abusados como niños, a veces fueron introducidos a la homosexualidad por un adulto o por un amigo en la escuela o lo que fuera, a veces porque simplemente se dieron situaciones familiares muy terribles que distorsionaron su mente y sus emociones y cayeron en esta práctica.
Y lo importante aquí es que la persona se arrepienta, confiese su pecado y haga todo lo que esté de su parte con la ayuda del Espíritu Santo para cambiar su forma de actuar. Y puedo decirles que eso no va a ser muy fácil, se va a tomar mucho tiempo. Hay veces que Dios puede tocarnos inmediatamente con Su Espíritu y puede cambiarnos de la noche a la mañana pero yo he visto que en la inmensa mayoría de los casos la práctica homosexual es tremendamente difícil de romper.
Así como también una persona que ha sido, ha estado practicando por mucho tiempo digamos la lujuria o un comportamiento heterosexual impuro y persistente también cuando se arrepiente y se convierte al Señor muchas veces se toma mucho tiempo para poder cambiar su comportamiento. Y aún cuando lo cambia muchas veces tiene que bregar con pensamientos obsesivos, con fantasías, con imágenes lujuriosas en su mente.
Y lo que la Biblia dice es que tenemos que llevar siempre todo pensamiento cautivo a Cristo Jesús. Cualquier persona que esté luchando con algún tipo de impulso homosexual o de lascivia en cualquier manifestación o cualquier tipo de pecado sepa que en la sangre de Cristo hay perdón, hay misericordia. Lo que Dios condena es cuando tratamos de disimular nuestro pecado, cuando tratamos de convertirlo en algo aceptable delante de Dios, cuando nos empecinamos en continuar pecando sin sentir un arrepentimiento en nuestro corazón entonces sí eso no tiene perdón.
Si tú estás luchando con una práctica de homosexualidad o con una adicción homosexual o con una atracción homosexual en tu mente entrégale al Señor continuamente tu comportamiento. Sigue luchando, sigue peleando la buena batalla y pídele a Dios hasta que tú veas el cambio que se va a dar en tu vida. Mientras tú te mantengas afirmado en la misericordia de Dios buscando de Él y confiando en la Gracia del Señor aún cuando estés luchando Dios nunca te dejará.
Tenemos un Dios que es misericordioso y yo creo que tenemos que ofrecerle esperanza a la persona homosexual si está luchando y batallando contra ese impulso. Yo creo que la condenación a la cual se refiere el apóstol Pablo aquí es hacia esas personas que persisten en hacer y comportarse en una forma homosexual y que no reconocen el aspecto pecaminoso de su comportamiento.
Así que no quiero que este estudio que yo estoy llevando a cabo se vea como una condenación irreversible, inmisericorde de la persona homosexual sino que entiendan que hay un elemento también de misericordia y de esperanza en todo esto porque la Palabra del Señor siempre al final nos ofrece esa nota de esperanza. Que el Señor les bendiga, yo espero que esto sea de consuelo y de esperanza para sus almas. Hasta la próxima se despide de ustedes el Pastor Roberto Miranda, Dios les bendiga.
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