¡Sálvame! Oh Dios, por Tu nombre, y hazme justicia con Tu poder. — Salmos 54:1
Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree. — Romanos 1:16

Autor
Faustino de Jesús Zamora Vargas
Resumen: El evangelio de Cristo es la red que Dios echó desde el cielo para salvar al hombre y reconciliarlo con Él. La salvación no depende solo de creer en Dios, sino en creer en la salvación a través de Jesucristo. Cristo es el evangelio porque Él es la buena noticia y el mensaje del cristianismo. Fue enviado al mundo para manifestar el gran amor de Dios y necesitamos al Salvador para ser salvos. La misión de los cristianos es predicar el evangelio para reconciliar al mundo con Dios.
El evangelio de Cristo se compara a una red echada por Dios desde el cielo para salvar al hombre incrédulo y perdido y reconciliarlo con Él. El apóstol Pablo parece querer decirnos en Romanos 1:16 que el poder de Dios se manifiesta en el evangelio para que los que crean (en Cristo) sean salvos.
Fin de la historia. De aquí se infiere que no todo el que dice creer recibirá salvación. Todo está en dependencia de en quién se cree y en los pilares sobre los que descansa la creencia y la fe que la sostiene.
Hasta que Cristo no alumbró al mundo con su luz admirable, la esperanza de salvación respondía a los requisitos de las buenas obras y la obediencia a los preceptos de la ley de Moisés. De entonces acá, el panorama no ha cambiado casi nada para una buena multitud de religiosos en todas partes del mundo. Los judíos y los gentiles –los que no son judíos- creían en Dios, como afirma mucha gente hoy, pero Pablo advertía que era necesaria la manifestación del poder de Dios en Jesucristo para hacer verdadera la salvación. Por eso Cristo es nuestro Salvador.
Hay mucha gente que dice creer en Dios, pero no son salvos ni lo serán mientras no reconozcan que el sacrificio del Cordero fue la inconcebible y única ofrenda del gran YO SOY para reconciliar al hombre consigo mismo, siendo este el acto supremo para ofrecer salvación. Esta es una razón suficiente para trabajar con Dios en su misión de reconciliar al mundo con Él a través de la predicación del evangelio de nuestro Señor Jesucristo. La Palabra nos lo reafirma de manera contundente: “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación (2 Co 5.18-19)
Cristo es el evangelio porque Él es la buena noticia; el evangelio es el mensaje del cristianismo derramado por el Espíritu Santo para que todo aquel que en Él (Cristo) crea, goce de la salvación. Dios no envió su mensaje en una botella desde el cielo para que quien la encontrara por azar, y lo aceptara, recibiera la bendición de ser salvo. No. Él envió a su hijo como portador del mensaje, como encarnación del mensaje del evangelio; Él es y será la única buena noticia diaria en un mundo donde el hombre se jacta, desde que amanece, en pervertir y asesinar todo mensaje de esperanza y amor entre los hombres y su Hacedor. Por eso fue enviado al mundo, por eso necesitamos al salvador, en Él se manifestó el gran amor de Dios.
¡Dios te bendiga!