
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: El autor se siente débil y sin música en su interior, comparándose con un junco o un pábilo que humea. Temiendo que el diablo haya apagado su luz, encuentra consuelo en que Jesús no lo extinguirá y que su protección es segura. Pide a Dios que lo encienda de nuevo y lo haga brillar para su gloria.
En verdad, me siento tan débil y tan plegable como un junco. Alguien dijo: "me importas un comino"
; y la expresión, aunque poco amable, no dejaba de ser cierta. ¡Ay!, yo soy inferior a una caña que crece junto al rÃo, pues ella al menos puede sostener en alto su cabeza. Yo estoy cascado, grandemente, tristemente cascado. No hay música en mà ahora; hay una rendija que deja escapar toda la melodÃa. ¡Ay de mÃ! Sin embargo, Jesús no me quebrará; y si Él no lo hará, entonces poco me importa lo que otros intenten hacer. ¡Oh, dulce y compasivo Señor, yo me acurruco bajo Tu protección, y me olvido de mis heridas!
En verdad es justo que también sea comparado al "pábilo que humeare", cuya luz se ha extinguido, y sólo su humo permanece. Me temo que soy una molestia más que un beneficio. Mis temores me indican que el diablo ha apagado mi luz, y me ha dejado un molesto humo, y que el Señor me aplicará pronto un extinguidor. Sin embargo, percibo que aunque hubieren despabiladeras bajo la ley, no habÃa extinguidores; y Jesús no me apagará; por tanto, tengo esperanzas. Señor, enciéndeme de nuevo, y hazme brillar para Tu gloria, y para exaltación de Tu ternura.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/septiembre.pdf