Arrepentimiento para perdón

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: Rosh Hashaná marca el comienzo del año judío y se celebra junto con Yom Kippur como los "Días Temibles", en los cuales Dios juzga al mundo y decreta lo que sucederá en el nuevo año. Los judíos practican la penitencia y la reconciliación durante esta época y después de Yom Kippur se preparan para la festividad de Sucot. Aunque los judíos tienen un tiempo específico para el arrepentimiento, como creyentes podemos acudir a Dios en cualquier momento para expulsar nuestros pecados y recibir su misericordia. Dios siempre está disponible para nosotros y nos recuerda que vayamos y no pequemos más.

Hoy comienza Rosh Hashaná, un nuevo año Judío, el año 5774; junto con Yom Kippur (Día del Perdón), forman en la tradición judía una unidad llamada 'Días Temibles', por ser el momento en que Dios juzga al mundo y decreta lo que sucederá en el transcurso del nuevo año.

El primer día corresponde al sexto día de la Creación, momento en el cual fue creada la vida humana. Fue cuando el hombre pudo reconocer a Dios como el Creador y coronarlo voluntariamente como Rey, cosa que siguen haciendo los judíos cada Rosh Hashaná. El sonido del shofar llama a la penitencia, 10 días de auto examen y de constricción espiritual que culmina en Yom Kipur, el Día del Perdón.

Una vez más el pueblo judío siente que está frente a su hacedor siendo juzgado por Él a causa de las transgresiones hechas a la Ley Mosaica. Solo en esta fecha del año el pueblo judío practica el arrepentimiento y reconciliación entre las personas por las faltas cometidas contra el prójimo.

Después de Yom Kipur se debe comenzar con los preparativos para la festividad de Sucot, que comienza cuatro días más tarde, construyendo una Sucá "choza temporaria" que rememoran las Nubes de Gloria que acompañaron al pueblo, y se refiere a los lugares de residencia temporaria que utilizaron los hijos de Israel en el desierto durante el período de cuarenta años que duró su peregrinación después del éxodo de Egipto.

Con las experiencias del desierto (el maná, el agua), en esta festividad se subraya la fe de que de algún modo Dios provee las necesidades humanas y que el hombre, a su vez, debe estarle agradecido. Sucot es un tiempo de expasión y alegría que sigue a los días de juicio y constricción de Rosh Hashaná y Yom Kipur. Salir de las casas estables y habitar en cabañas, permite vivenciar la fragilidad de lo material y la importancia de los valores espirituales y reconocer al Creador como proveedor del bienestar material y la protección divina.

Que bueno que nosotros, los que hemos tenido un encuentro personal con Dios, no tenemos que esperar una fecha del año para llegar al lugar Santísimo y arrepentirnos de nuestros pecados. Los judíos van al mar y allí echan, simbólicamente, al agua sus pecados. Nosotros solo tenemos que humillarnos ante el trono de la gracia para expulsar nuestros pecados del corazón y recibir el abrazo y la misericordia de nuestro Padre.

Nuestro tiempo de constricción y arrepentimiento es permanente. Todos los días vivimos nuestro Yom Kipur y así será hasta que lleguemos a su presencia.

No necesitamos tabernáculos, pues su mano divina está siempre sobre nosotros protegiéndonos y recordándonos cuan miserable sería nuestra existencia sin Él, pues es Él quien nos da valía.

Dios no está disponible solo un período en el año, Dios siempre está ahí, atento a nuestro clamor y cada día nos dice: “ni yo te condeno, vete y no peques más”

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