
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: La humildad nos lleva a la exaltaci贸n y la sumisi贸n es el camino hacia ella. Si nos humillamos bajo la mano de Dios, 脡l nos levantar谩 cuando llegue el momento adecuado. Debemos aceptar el castigo con sumisi贸n y esperar con paciencia la bendici贸n del Se帽or.
Esto es equivalente a una promesa: si nos inclinamos, el Se帽or nos alzar谩. La humildad conduce al honor: la sumisi贸n es el camino a la exaltaci贸n. La misma mano de Dios que nos empuja hacia abajo, est谩 esperando para levantarnos
cuando estemos preparados para recibir la bendici贸n. Nos agachamos para vencer. Muchos se rebajan delante de los hombres, y, sin embargo, no reciben la protecci贸n que ambicionan; pero aquel que se humilla bajo la mano de Dios no dejar谩 de ser enriquecido, exaltado, sostenido y consolado por el Dios siempre lleno de gracia. Es un h谩bito de Jehov谩 derribar al altivo y exaltar al humillado. Sin embargo, hay un tiempo para la obra del Se帽or.
Hemos de humillarnos ahora, incluso en este preciso instante; y estamos obligados a continuar haci茅ndolo, ya sea que el Se帽or ponga sobre nosotros Su mano que causa aflicci贸n o no. Cuando el Se帽or hiere, es nuestro especial deber aceptar el castigo con profunda sumisi贸n. Pero en cuanto a nuestra exaltaci贸n proveniente del Se帽or, esa s贸lo puede venir "cuando fuere tiempo", y Dios es el mejor juez de ese d铆a y hora. 驴Clamamos impacientemente pidiendo la bendici贸n? 驴Desear铆amos un honor inoportuno? 驴Qu茅 pretendemos? Seguramente no nos hemos humillado verdaderamente, pues, de lo contrario, esperar铆amos con tranquila sumisi贸n. Entonces, hag谩moslo.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducci贸n de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/julio.pdf