
Autor
Milagros García Klibansky
Resumen: Las pruebas son inevitables en nuestras vidas como cristianos y son necesarias para nuestro crecimiento espiritual. Debemos enfrentarlas con la actitud correcta, aferrados a Cristo y no negarlas, rebelarnos, desanimarnos, desenfocarnos o tener un optimismo superficial. Las pruebas no son maldiciones, sino bendiciones que nos acercan al corazón de Dios. Debemos recordar que la paciencia es ejercitada en las pruebas y que producen una gloria eterna que vale mucho más que todo sufrimiento. Debemos fijarnos en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.
El tema de las pruebas es interminable. Sobre todo por el impacto que causan en la vida de los seres humanos. La palabra de Dios no nos dice "Por si acaso te halles en pruebas", sino que da por sentado que estaremos en ellas y hace énfasis en que son diversas.
En nuestras vidas siempre hay tormentas en formación, cuando no ocurre de esta manera, debemos reflexionar sobre nuestra vida espiritual, pues cuando nos alejamos de Dios, Satanás no se ocupa de nosotros, porque, de hecho, ya lo estamos sirviendo.
Las pruebas son indispensables para nuestro crecimiento espiritual. En esta tierra y en este cuerpo de muerte, pasaremos prueba tras prueba, hasta que estemos aprobados y aptos para el reino de Dios.
Nuestro señor aceptó la prueba solo para darnos vida en abundancia.
Debemos asumir las pruebas con la actitud correcta, siempre aferrados a Cristo, “él cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Filipenses 2.6-8. Por esto, creemos en el Dios que da su vida por levantarnos del polvo y convertir nuestras miserables vidas en algo valioso.
Nunca pensamos que los demás tienen sus propios dramas, siempre magnificamos los nuestros, la diferencia está que unos le cuentan sus asuntos a otros hombres y otros se lo cuentan solo a Dios.
Veamos algunas formas de enfrentar las pruebas que no son propias de un hijo de Dios
Nuestros ojos siempre deben estar puestos en la promesa y no en el aquí y el ahora. No nos debemos enfocar en ver la prueba, sino reflexionar en cual es el propósito de Dios con ellas.
Cristo pidió a los apóstoles que velaran con Él, pero al ellos no hacerlo, Dios mando un ángel para consolarlo y fortalecerlo. Esto es lo mismo que Dios hace con nosotros cuando nos hallamos en la prueba.
En Todas las pruebas nuestra paciencia es ejercitada y fijémonos si es importante este fruto del Espíritu que por la impaciencia de Abraham, surgieron 2 naciones y hasta el día de hoy los titulares de los periódicos hablan de ellos. Los conflictos entre judíos y musulmanes cobran múltiples vidas diariamente, vidas dadas por Dios y corrompidas por el hombre
Las pruebas no son maldiciones, no las veamos de esta forma, más bien son bendiciones en la vida de un cristiano porque nos acercan al corazón de Dios: “Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. 2 Co 4.16-18).
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