Todo es vanidad...

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: La envidia y el celo son sentimientos que pueden infiltrarse en nuestro corazón, especialmente en la iglesia. Debemos confrontarnos a nosotros mismos y pedir a Dios por humildad y tolerancia para no caer en estas tentaciones. No dejemos que la vanidad nos lleve a la irritación y envidia, y recordemos que el diablo está siempre buscando a quien devorar. Seamos sobrios y estemos alerta para no convertirnos en presa fácil.

Como en otras ocasiones les he dicho, amo cantar, siento que mi alma se desborda por mis labios cuando alabo, pero en ocasiones me he llamado a capítulo porque he temido no estar haciéndolo para Dios sino para autogratificarme.

De hecho, hace mucho que no canto en la congregación y durante un tiempo culpé por esto a otras personas que sí lo hacían y hasta expresé que no me dejaban cantar porque yo les hacía sombra, ¡Necia de mí!, si hubiese sido un propósito de Dios que yo cantara, de seguro que hubiese estado en el grupo de alabanza, pero yo no tenía crítica de lo que me estaba pasando, incluso me negaba a darle nombre a este sentimiento, doy gracias a Dios porque hoy lo puedo hacer, porque Dios trató conmigo y los demonios que me atormentaban mostraron sus nombres “celo” y “envidia” Cuando uno reconoce esto y sabe que no es agradable al corazón de Dios, ha dado el primer paso para que Dios pueda hacer su trabajo en nosotros a través de un proceso llamado “transformación”.

Hay un sinnúmero de personas que pasan su vida en la iglesia sintiendo esto y ni siquiera son capaces de reconocerlo ante si mismas, viven culpando a los demás de ser piedras de tropiezo para ellos, cuando lo que pasa es que la cizaña les ha infiltrado el corazón. Santiago 3.16 nos dice: “Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas.”

Mientras estamos en la carne y de hecho lo estamos aunque nuestro ser puje por andar en el espíritu, vamos a tener que estar atajándonos para no caer en estos estados. De sobra sabemos que hay personas muy irritantes alrededor nuestro así como también nosotros somos en ocasiones irritantes a otros, pero no se trata de ellos, se trata de nosotros y es en oración que debemos pedirle a Dios la porción de humildad y tolerancia, fruto del Espíritu, que nos toca como herederos de su Gracia incomparable. En Gálatas 5.26 la palabra nos dice: “No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.”

Muy lejos estamos aun de la perfección, pero si nos confrontamos a nosotros mismos cada vez que tenemos algún sentimiento malsano hacia un hermano, nos daremos cuenta que nos salimos del área espiritual y tenemos un pie en la carne y entonces solo nos hacen falta las rodillas y el corazón para volver a entrar y situarnos en el lugar que nos corresponde como hijos de Dios.

No nos dejemos tentar, “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5.8)

No seamos presa fácil, que ese “león” tenga que dejar la piel en el intento.

💬

¿Qué piensas?

¿Qué piensas sobre "Todo es vanidad..."? Nos encantaría escucharte.

Dejar un comentario

Contenido Relacionado

📖

Leer en Contexto

Haz clic para ver los versículos en su contexto completo.