No guardes luto por demasiado tiempo

Dr. Roberto Miranda

Autor

Dr. Roberto Miranda

Resumen: Cuando enfrentes una crisis o pérdida, no te rindas ni te desesperes. Enfrenta el problema, busca el consuelo de Dios y de tu comunidad, y sigue adelante con esperanza en el futuro. No creas que estar en Cristo significa que no tendrás problemas, sino que Él es más poderoso que cualquier dificultad. Guarda luto por un tiempo, pero luego levántate en el Espíritu y proclama la bendición de Dios en tu vida.

Yo nunca he podido guardar luto demasiado tiempo cuando un ser querido se me ha muerto en el Señor. Yo sé que están cubiertos con la sangre de Cristo, que algún día los veré y lo que tengo que hacer es seguir adelante y abrazar la vida de nuevo.

Cuando venga una crisis a tu vida, una pérdida, sacúdete y sigue para adelante en el nombre del Señor. Mira hacia el futuro. “Prosigo a la meta”, dice Pablo, “al blanco que el Señor me tiene destinado”. Eso es lo que hace un hijo, una sierva de Dios por más luchas y más pruebas que padezca. Trata de ubicar el pasado en su apropiado lugar y se lanza hacia el futuro lleno de esperanza, los pies firmemente plantados en el presente y el aquí.

¿Cómo se va a cumplir la misericordia de Dios en su vida si no pasamos por una prueba o una pérdida que después ponga en exhibición la misericordia o la fidelidad de Dios? ¿Cómo vamos a llegar a ser gente de fe si no pasamos por algunas luchas? ¿Cómo puede un atleta llegar a ser un gran atleta si no pasa primero por grandes privaciones y dificultades y ejercicios?

La vida demanda esto en sus procesos naturales, y no es diferente en el mundo sobrenatural. Yo creo que le hacemos un mal al pueblo de Dios predicándole que todo será fácil, que todo nos va a ir bien, sugiriéndoles implícitamente que no vamos a padecer problemas si estamos en Cristo, si tenemos la suficiente fe, si oramos lo suficiente. Lo que en realidad tenemos que decir es: los problemas vendrán pero Cristo es más poderoso que los problemas, y con él a nuestro lado, podremos salir victoriosos de cualquier prueba o cualquier pérdida, no importa cuán seria o cuán amenazante.

Cuando tengas un problema, hermano o hermana, haz como la viuda que se acercó a Eliseo en medio de su crisis. No te eches a morir, no te quedes en tu casa deprimiéndote, escuchando una música tétrica para fortalecerte más en tu dolor. No te encierres en tu casa, no dejes de contestar el teléfono, no dejes de buscar una hermana, un hermano con quien orar. No dejes de buscar la Iglesia, no dejes de clamar al Señor y orar y buscar Su rostro, porque esa es la única esperanza que en realidad tienes.

Cuando tengas un problema o sufras una pérdida laméntate pero solamente por un tiempo limitado. Guarda luto un poquito de tiempo, eso está bien. Guardar luto y reconocer que hemos tenido una pérdida y que nos duele es necesario y saludable. Pero después reponte en el Espíritu, declara tu sanidad en el Señor, abraza la vida gozosamente de nuevo, y muévete proclamando la bendición continuada de Dios en tu vida.