
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: La Epístola a los Colosenses enfoca la deidad de Jesucristo y nos da una revelación de su gloria. El apóstol Pablo escribió esta carta para combatir la herejía colosense que tendía a disminuir la estatura de Jesucristo y a incluir otros dioses. En el versículo 15 de Colosenses capítulo 1, Pablo enfoca directamente a la persona de Jesús y dice que Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Jesús es la proyección exacta del Dios que no se puede ver y el que ha visto a Jesús ha visto al Padre. Jesús es la imagen misma, la proyección misma, la reproducción misma, la fotocopia misma del Padre.
Lo que más me importa es enfocar la persona de Jesús. La epístola a los Colosenses es una epístola que enfoca como ninguna otra la deidad de Jesucristo, Su Señorío, Su Poder, Su igualdad al Padre. Nos da una revelación de la gloria de Jesús como ninguna otra epístola del Nuevo Testamento.
Aunque es una epístola muy corta contiene unas revelaciones acerca de la persona y la gloria total de Jesús. Y parece que en parte el apóstol Pablo estaba escribiendo esta epístola porque en Colosas donde estaban estos creyentes, por eso la epístola se llama de hecho la Epístola a los Colosenses estaba creciendo una especie de doctrina errónea, una herejía que de hecho se ha llamado la herejía colosense que tendía a disminuir la estatura de Jesucristo y a incluir entonces otros dioses y poniendo como condición para la salvación también el guardar ciertos días de fiestas, y hablaba de semidioses que eran parte de la creación, y una cantidad de otros rituales y cosas que quitaban la mira de los creyentes de la persona de Jesucristo y del hecho que Él es el fundamento de toda la salvación y que sin Él simplemente no se puede hacer nada y que con Él estamos totalmente completos.
Entonces el apóstol Pablo escribe esta carta mostrando la Gloria de Jesús y Su gran Poder y Señorío. Entonces por eso él dice después de hablar de todos estos beneficios que tienen los hijos de Dios en Jesucristo, que él ora para que obtengan todas estas cualidades que señalamos anteriormente, él enfoca ya directamente a la persona de Jesús en el versículo 15 de Colosenses capítulo 1 y dice aquí: "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación."
Lo voy a leer de nuevo, dice que: "Jesús es la imagen del Dios invisible" y que también "es el primogénito de toda creación." La palabra que se traduce al español del griego original es la palabra "icon" de donde viene la palabra ícono que quiere decir: la proyección, es la fotografía del Dios invisible. Los judíos, y los griegos y los romanos cuando estampaban por ejemplo la imagen del César en una moneda esa imagen del César que representaba al César porque no tenía fotos ni tenían fotocopiadoras pero por lo menos rendían una imagen lo más exacta posible del César por ejemplo.
Esa imagen que estaba plasmada ahí en esa moneda era una representación lo más fiel posible. Hoy en día nosotros tenemos fotografías y una cantidad de cosas que representan las imágenes mucho mejor. Si Pablo hoy estuviera escribiendo esta carta él diría que Jesús es: la proyección exacta del Dios que no se puede ver. Es decir: Jesús es la imagen visible del Dios invisible, por tanto el que ha visto al Hijo ha visto al Padre.
¿Recuerdan ustedes que Él le dijo eso mismo a Felipe cuando Felipe le dijo: muéstranos al Padre y nos basta? y el Señor le dijo: ¿por qué me pides que te muestre al Padre? el que me ha visto a Mí ha visto al Padre. El que ha visto a Jesús en Su persona, en Su carácter perfecto, Su Poder perfecto, Su Gloria, Su Palabra perfecta, Sus enseñanzas sin comparación ya en realidad ha visto al Padre. Jesús en Su forma física aquí en la Tierra no representaba al Padre porque el Padre es invisible pero Su persona, Su esencia misma era la esencia del Padre.
Entonces cuando Pablo dice que Él es la imagen del Dios invisible él está diciendo precisamente eso, el que ha visto a Jesús en todas las características y en todas las dimensiones en que lo presenta la Palabra ha visto al Padre, Jesús es la imagen misma, la proyección misma, la reproducción misma, la fotocopia misma del Padre. Una enseñanza preciosa que nos anima a tener fé en Él y a creer en Él y pedirle a Él todo lo que nosotros necesitamos, y confiar que Él es poderoso para darnos conforme a nuestras necesidades y sobre todo para darnos la salvación eterna. Dios les bendiga y continuaremos más adelante con nuestra meditación.