Orando de manera sintónica

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: Si quieres ser un buen atleta, necesitas disciplina y perseverancia. Lo mismo ocurre si quieres ser un cristiano de grandes ligas. Debes pedir lo que realmente necesitas y estar en sintonía con tus posibilidades para poder recibirlo. Dios es el mejor entrenador que puedes tener y siempre sabe lo que necesitas, aunque debes hacerle saber si estás en condiciones de recibirlo. Confía en Él y persevera.

Si deseas ser un buen atleta, debes tener disciplina y perseverancia. Fíjate en un corredor, para llegar a correr con buena resistencia, tiene que practicar. Pistas y más pistas de carrera, sudor, tenacidad, hoy la marca no es buena, pero con los días mejorará hasta lograr el tiempo que lo haga llegar a la cima y poder alcanzar la medalla.

¿Quieres ser un buen bateador? No te imaginas la cantidad de pelotas que tendrás que golpear para lograrlo, tu brazo se cansará y dolerá como no puedes imaginar, pero al final será fortalecido y podrás lograr el ansiado jonrón.

Si deseas ser un cristiano de grandes ligas, debes pedir como conviene. Si Pides a Dios paciencia, Él permitirá que vengan a tu vida un sinnúmero de situaciones difíciles con las que no contabas, te preguntarás ¿que parte de tu petición Dios no entendió? Te sentirás como un imán, atraes todo tipo de persona con carácter difícil hacia ti, te sucederán cosas que nunca imaginaste y clamarás por ayuda Divina porque no te das cuenta de que ¡La estás recibiendo!

Dios es el mejor entrenador que podrás tener, Él sabe siempre cuales son las pruebas que te fortalecerán y te las va a poner porque tú le pediste que quisieras ser ejercitado en esa área, pero puedes estar seguro que cuando pases todas las pruebas, serás un campeón. Tu mayor contrincante es Satanás, pero ni él podrá contra ti, porque tu entrenador no tiene paralelo, es único, es el mejor.

Si sientes que no estás en condiciones de competir, entonces revisa tus expectativas, no puedes competir en campeonatos mundiales, tienes que conformarte con las competencias locales. No pidas paciencia, pide que Dios te quite de delante los problemas que te pueden llevar a perder los estribos. No pidas a Dios ser fiel, pide que te quite las tentaciones si crees que no podrás resistirlas.

Sé sintónico con tus posibilidades a la hora de pedir a Dios lo que deseas recibir, porque, aunque te parezca antagónico, Él siempre sabe lo que necesitas, pero debes hacerle saber si estás en capacidad de recibirlo.

Él te va a entender, porque es tu Padre y aunque no estemos siempre de acuerdo, los padres entendemos a nuestros hijos y nos compadecemos de ellos. Cuanto más Él que es perfecto en su amor.

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