El gozo del Señor es nuestra fortaleza

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: La vida cristiana no es solo sufrimiento y paciencia, sino también gozo y celebración. El gozo atrae gozo y la gratitud atrae bendiciones. Debemos cultivar el gozo y la gratitud hacia el Señor para completar el carácter de Cristo en nosotros. Dios nos ha prometido todo lo que necesitamos en la Tierra y más allá, y eso es razón suficiente para estar gozosos en el Señor.

En el mundo absolutamente hay aflicciones, hay dificultades y nosotros tenemos que aprender a sobrellevar esa dimensión de la vida que es la parte de los sufrimientos, las dificultades. Pero lo maravilloso es que Pablo no se queda allí.

No solamente habla de la importancia de la paciencia, la longanimidad, el ser sufridos en medio de las aflicciones que indudablemente vendrán y los problemas y contratiempos sino que él habla también, dice que: "Con gozo dando gracias al Padre." (Colosenses 1:11)

Esa es una cualidad tan importante que nosotros tenemos que cultivar hermanos, el gozo. No es solamente paciencia, longanimidad, ser sufridos, aguantar sino que también la vida cristiana es una vida de gozo. El apóstol Pablo en la Epístola a los Filipenses nos habla de regocijarnos y creo que hemos hablado en meditaciones anteriores acerca de la importancia del gozo.

Pablo en medio de la gran prueba de su cautividad, de su encarcelamiento llama a los cristianos de Filipos a regocijarse en el Señor y su Epístola a los Filipenses que fue escrita en cadenas es una epístola que se ha llamado la epístola del gozo porque refleja ese llamado a gozarnos y regocijarnos en el Señor.

Como hijos de Dios que tenemos la herencia de la vida eterna, que tenemos el amor de Dios en nuestros corazones, que tenemos paz para con Dios, que tenemos todos los frutos y los dones del Espíritu Santo no hay manera de que no podamos regocijarnos. La vida cristiana no es solamente una vida a la defensiva de paciencia y de sufrimiento sino que es también una vida de celebración y de gozo. Y ese gozo dice es también nuestra fortaleza, el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

En el regocijo, en celebrar activamente y hablar con un lenguaje positivo todos los días y darle gracias a Dios por Sus bendiciones y Su amor hay algo de poder también. Gozo atrae gozo. Gratitud atrae circunstancias que entonces nos dan más razón para ser agradecidos. Es una ironía de la vida cristiana que para tener gozo necesitamos gozo. Si nosotros cultivamos el gozo del Señor por medio de nuestras palabras, por medio de una expectativa de las cosas buenas que van a venir a nuestra vida cristiana eso va a engendrar más gozo en nosotros todavía.

Tenemos que entender que Dios nos llama a una postura de gozo, de gratitud, de celebración y que al nosotros celebrar y declarar las cosas que Dios ha hecho en nuestras vidas y los atributos buenos de la vida cristiana eso va a generar en nosotros más gozo y va a traer cosas buenas para nuestra vida.

Muchos cristianos no reciben más bendición de Dios porque no son más diligentes en usar ese lenguaje de gratitud y de gozo para con el Señor. Recordemos eso que Dios no nos llama solamente a sufrir y a soportar y a ser pacientes sino que nos llama también a regocijarnos. Y ese regocijo no es un regocijo siempre decimos meramente emocional, no es como estar alegres porque muchas veces podremos estar en una situación de prueba y aún así regocijarnos con un gozo interno de que nuestra vida está segura en el Señor, de que Satanás no tiene la última palabra, de que viene el tiempo de la victoria, de que después de la muerte viene también la celebración eterna de estar en la Presencia del Señor y de el cese de todo sufrimiento aquí en la Tierra, de que tenemos acceso al Poder de Dios para vivir también vidas positivas.

De que Dios nos ha prometido todo lo que necesitemos aquí en la Tierra. Nuestro pan diario, un techo sobre nuestra cabeza, bendición para nuestros hijos, herencia que continúa y nos sigue todavía después que hemos pasado por esta tierra. Todas estas cosas y muchas más son razones también para nosotros estar gozosos en el Señor. Así que cultivemos el gozo y cultivemos la gratitud hacia el Señor, estas dos cosas son virtudes que todo creyente necesita para completar el carácter de Cristo en ellos. Que el Señor les bendiga y hasta nuestra próxima meditación.