Las pruebas vendrán

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: La viuda de 2 Reyes 4:1-7 está en una crisis financiera grave a pesar de su servicio fiel a Dios. A veces pensamos que si servimos a Dios fielmente, no tendremos pruebas o dificultades, pero la Biblia nos advierte que habrá aflicciones en la vida. Lo importante no es preguntarse si vendrán las pruebas, sino cómo las confrontaremos cuando lleguen. Debemos plantar firmemente nuestras piernas en la Palabra de Dios y resistir en su nombre hasta que pase la tormenta, confesando y esperando la bendición. Resistir en el día malo nos llevará a la victoria y al propósito de Dios para nuestras vidas.

La viuda de 2 Reyes 4:1-7 se encuentra en una crisis bien seria. Es una sierva de Dios. Ha servido al Señor toda su vida junto a su esposo, un siervo de Dios. En nuestro tiempo diríamos que era un Pastor, un evangelista, o alguien que trabajaba tiempo completo en el ministerio.

Este hombre acaba de fallecer, y dejó deudas. Ahora vienen los acreedores; vienen a llevarse a sus dos hijos a trabajar en esclavitud hasta que paguen la todo lo que deben. La van a dejar desprovista y en más pobreza de lo que ya se encontraba. Se trata de una situación de gran crisis para esta familia piadosa.

La primera lección que yo saco de este pasaje reside precisamente en la situación apremiante en que se encuentra esta sierva de Dios.

A veces cometemos el error de pensar que si servimos al Señor fielmente, nos portamos bien y obedecemos la Palabra, Dios nos protegerá de toda aflicción. (“No voy a tener problemas, y si los tengo van a ser menores. No voy a tener dificultades financieras, ni ninguna de las enfermedades normales que afligen a las demás personas”). Y desgraciadamente hay mucho predicador superficial hoy en día que está dispuesto a alentarnos en esa idea errónea.

Yo creo en la prosperidad. Creo absolutamente en la bendición para los hijos de Dios, y precisamente por eso estoy escribiendo esta serie de meditaciones. Pero también es importante que entendamos que a los hijos de Dios también pueden venirles pruebas y dificultades.

El apóstol Pedro les advierte a sus lectores: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese” (1 Pedro 4:12).

La Biblia nos advierte una y otra vez que tenemos que estar preparados cuando vengan las aflicciones a nuestra vida. Yo creo que no hay ningún problema en decirle al pueblo de Dios: “Vivimos en un mundo caído, un mundo peligroso. Habrá dificultades”.

Y Cristo mismo lo dijo en sus palabras memorables: “En el mundo hallaréis aflicción”. Gracias a Dios que no se quedó allí en ese diagnóstico negativo, sino que también dijo: “Pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Pero a veces no nos detenemos lo suficiente en el “hallaréis aflicción”, y pasamos rápidamente a la parte positiva de su declaración. Somos como los niñitos que lamemos la mermelada y no comemos el pan, y le devolvemos el pan a mamá para que ponga más mermelada. A veces tenemos que meditar en la parte sombría de la vida, en las condiciones inevitables que encontramos en este mundo caído.

Lo importante no es preguntarnos si vendrán las pruebas. Más productivo es preguntarnos: Cuando vengan las pruebas, ¿cómo las hemos de confrontar? Algunas personas se deprimen, dejan caer los brazos, se enojan con Dios. Dejan de orar, de ir a la Iglesia, de crecer en el Señor. Otros se levantan, se ciñen los lomos, claman al Señor, se lanzan en búsqueda de la bendición y la medicina que Dios tiene para su situación. Los hijos de Dios no nos quedamos caídos sino que nos levantamos.

El apóstol Pablo aconseja que cuando venga el día malo nos vistamos con toda la armadura de Dios (Efesios 6:13). Nos llama a estar firmes, y habiendo acabado todo permanecer firmes todavía.

Hay veces en la vida cuando vienen las pruebas, las dificultades, y lo único que uno puede hacer es plantar las dos piernas fuertemente sobre la palabra de Dios y resistir en el nombre del Señor hasta que pase el ventarrón—confesando y esperando bendición, esperando en el Señor, haciendo guerra espiritual, clamando a Dios, confesando la Palabra de Dios.

Las pruebas van a venir. Es inevitable. Vienen dificultades a la vida de los hijos de Dios, pero la pregunta es: ¿qué voy a hacer cuando vengan esas pruebas?, ¿Me voy a quedar caído, o voy a abrir mi caja de recursos con las medicinas y los armamentos que Dios me da para seguir adelante?

Cuando vengan las pruebas diremos: “En el nombre del Señor yo las voy a vencer”. No importa qué, ¡sigue adelante! Si resistimos en el día malo, tarde o temprano la prueba cesará y vendrá la victoria. Dios tiene un maravilloso propósito para tu vida. Si confías en sus métodos misteriosos, en vez de destruirte, la prueba resultará ser el instrumento de Dios para tu bendición y crecimiento.