
Autor
Milagros García Klibansky
Resumen: La autora no se considera una "mujer de oración" en el sentido tradicional, pero vive en constante comunión con Dios y le habla todo el tiempo. Para ella, la oración es un estilo de vida y no necesita un momento específico o lugar para hacerlo. Cree que es importante tener una relación auténtica y personal con Dios y que cada segundo de nuestra vida debería estar en comunión con Él. No es necesario seguir patrones preconcebidos, sino ser auténticos en nuestra forma de orar.
Pido siempre a Dios que me permita despertar con una alabanza en mi mente y como siempre, mi buen Pastor me lo concede, cuando la luz entra a mis ojos, ya una alabanza ronda mi pensamiento recordándome que Él siempre será mi luz y mi despertar.
El tema de la oración ha sido muy debatido, yo no soy precisamente un modelo de "mujer de oración" y no lo digo en el sentido de que no hablo con Dios, no, Él es un ocupante permanente en mi espacio, paso casi el 90% de mi tiempo hablándole, dándole gracias por cada cosa que pasa en mi vida, a veces y esto lo he aprendido a varazos, hasta por lo que yo considero inconveniente, pues Dios me ha enseñado a lo largo del camino, que esto obra para bien de mi vida.
En ocasiones nuestra vida da un giro de 180 grados, pasan cosas inesperadas que ni siquiera nosotros soñamos que vendrían, pero siempre, al final, nos damos cuenta que obraron para bien nuestro como Dios nos señala en Romanos 8:28 y a través de ellas conocemos facetas de nuestra personalidad y capacidades que desconocíamos que estaban en nosotros.
Es verdad que no soy “una mujer de oración”, pero de nada me valdría cada día de mi vida postrarme de rodillas solo un rato cada mañana y después pasar el resto del tiempo de pie, andando por caminos errados.
Yo concibo la oración como un estilo de vida, cada minuto de mi vida tiene que ser en oración, mi Padre tiene que saber cada cosa que pasa por mi mente y no solo porque Él sea todopoderoso y pueda escudriñarme, sino porque yo le estoy comunicando cada paso que doy.
¿No les ha sucedido que cuando se arrodillan a orar se les olvidan muchos de los motivos que tenían previstos?
Entonces, ¿Por qué voy a esperar a una hora determinada para comunicarme con Él?, no, necesito tenerlo en línea todo el día, la consecuencia es que no le doy descanso, debe ser por esto que duermo cada noche de un tirón y plácidamente, desearía ser como mi esposo, por ejemplo, que se despierta en la madrugada a orar y de hecho le he pedido a Dios que me conceda esto pero nunca lo he logrado, es como si me dijera: - Hija mía, ¡ni de madrugada me darás descanso! Esto es una broma, pero lo que quiero decir es que el problema no es orar de formas preconcebidas, sino, así como nuestra relación con Dios es personal y auténtica, también nuestra forma de orar lo debe ser y si algunos hermanos se sienten bendecidos con orar solo en la mañana, pues adelante, pero tengamos claro que eso no es un patrón, lo importante es que cada segundo de nuestra vida estemos en comunión con nuestro Padre pues a Él le gusta que lo tomemos en cuenta y que le mostremos cuan dependientes somos de sus decisiones para vivir, pues son las realmente perfectas.
Entonces, habla con el Padre en todo tiempo, para orar no necesitamos un lugar especial, ni siquiera es imprescindible cerrar los ojos, somos especiales para Él en cualquier lugar que nos encontremos y bajo cualquier condición.
¿Qué piensas sobre "La oración: Un estilo de vida"?
Haz clic para ver los versículos en su contexto completo.