Tan afanados y turbados ...

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: A menudo nos convertimos en personas que nunca estarán satisfechas con lo que hacen para Dios porque nos hemos puesto metas muy altas. Debemos recordar que no hay nada que podamos hacer para agradar a Dios, ya que todo fue hecho por nuestro Señor Jesús. Debemos buscar la guía de Dios y no caer en la tentación de falsos profetas y hombres amadores de sí mismos. Debemos ser humildes y orar por los hermanos imperfectos que tenemos. La gran comisión de Cristo fue simple y sencilla: predicar el Evangelio.

Hace unos días alguien me recordó el pasaje donde Jesús le dice a Marta: "Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas." Lc 10.41-42. Muchos de nosotros, con frecuencia, actuamos como Marta y lo más peligroso es que, en la mayoría de los casos arrastramos a nuestra familia con nosotros.

Sin darnos cuenta nos convertimos en personas que nunca van a estar satisfechas con lo que hacen para Dios, porque nos hemos puesto metas muy altas y deberíamos tener algunas cosas en cuenta:

Dios no nos pone cargas y nosotros nos cargamos al punto del agobio, queriendo hacer cada vez más cosas para agradar a Dios olvidando que no hay nada que podamos hacer para agradarle pues todo fue hecho ya por nuestro Señor Jesús y eso Dios nos lo deja muy claro en Ef 1.2-14

O sea que según su palabra somos bendecidos, escogidos, adoptados, aceptados, perdonados, herederos, partícipes de su gloria y sellados con el Espíritu Santo. ¡Ay! Hermanos míos, tan afanados y turbados, ¿creemos que se pueda hacer algo más? a Dios no le quedó nada por darnos, nada de lo que podamos hacer es mayor de lo que ya hemos recibido.

Cuando queramos saber si algo de lo que estamos haciendo es un plan de Dios, observemos tan solo como prospera, si no prospera, no es un plan divino. Podemos llenarnos de planes para servir a Dios, pero si no estamos en el plan de Dios, esto no va a salir adelante. A veces Dios nos está gritando que Él tiene otros planes mejores para nosotros, pero con tanto quehacer no podemos escucharle.

Si tan solo dedicáramos un tiempo a orar y escuchar, Él nos guiaría, pues es eso precisamente lo que Él desea, que busquemos su guianza.

Algunas iglesias hoy día están plagadas de falsos profetas y de hombres amadores de sí mismo que quieren la gloria para ellos. No podemos caer en eso, debemos ser humildes como Él lo fue. Muchas veces estas mismas personas nos sirven de piedras de tropiezo, pero, a nosotros no nos han hecho nada que a Él no le hayan hecho, a Él le hicieron cosas mucho peores y no se resistió, nosotros no somos seres de contienda, estamos para orar por los hermanos imperfectos que tenemos y Dios es quien irá poniendo cada cosa en su lugar Heb 10.30 “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo”

No se turben sus corazones, hermanos, pidan a Dios en oración que les revele para qué los quiere usar y dejen que Él los guíe. Hay cosas que Dios no nos revela claramente pero lo que sí es claro en la Biblia es la gran comisión. A veces queremos hacer obras grandes, ¡Tan grandes! que olvidamos que lo que Cristo mandó fue simple y sencillo: predicar el Evangelio.

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