Dejarle saber al Señor tus necesidades

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: La oración es como el mensaje que Marta y María le enviaron a Jesús cuando su hermano Lázaro estaba enfermo. Cuando nos acercamos al Señor en oración, lo hacemos confiadamente al trono de la gracia y le dejamos saber nuestras necesidades. Es importante tener una vida devocional constante para edificar nuestra relación con el Señor, lo cual nos permite apelar a Él en momentos de necesidad. Debemos abandonarnos a Su soberanía y plan para nuestras vidas, confiando en que Él siempre tiene la respuesta a nuestras oraciones.

Yo creo que ese "Señor ven y ayúdanos que el que Tú amas está enfermo" es un prototipo de lo que es la oración. Cuando nosotros presentamos nuestras necesidades al Señor, nos acercamos confiadamente al Trono de la Gracia. La Palabra de Dios misma nos invita a acercarnos al Señor. Es un trono de gracia, es un trono de bondad y de misericordia, es un trono de apertura para nosotros. No tenemos que venir con miedo de que el Señor nos va a rechazar o que vamos a estar molestando en alguna forma sino que el Señor quiere que le dejemos saber nuestras necesidades.

Estamos en medio de este estudio concerniente a Juan capítulo 11, muerte y resurrección de Lázaro. En el último programa estábamos hablando acerca de el hecho de que Marta y María en el momento de su crisis cuando su hermano está terriblemente enfermo pueden apelar a la relación que ya tienen con Jesucristo lo cual el mismo Juan nos aclara, que eran amigos de Jesús, María era la que había vertido el perfume y había enjugado al Señor con sus cabellos etc. ¿no?.

Vemos aquí esta idea de que en el momento de la crisis estas hermanas pueden apelar al Señor basado en su previo conocimiento y experiencia con Él, una experiencia de adoración en el caso de María, de servicio al Señor en el caso de Marta mayormente y de hospitalidad al Espíritu del Señor cuando lo reciben en su casa y a sus discípulos. Todas estas cosas son importantes en nuestra vida cuando servimos al Señor, cuando le damos nuestros recursos, cuando tenemos diálogo con Él a través de la oración, la lectura de Su Palabra.

Todas estas cosas van edificando en nosotros un sedimento de fé y de relación con el Espíritu Santo, con Jesucristo que nos permiten entonces en momentos de necesidad cuando requerimos de sabiduría, consejo, fortaleza, apelar a esa base que hemos ido edificando poco a poco a través de la vida. Por eso es que es tan importante que nunca descuidemos al Señor y nuestra vida devocional cuando estamos en tiempos de normalidad porque esos son tiempos para erigir la plataforma que nos permite entonces apelar al Señor en tiempos de necesidad y de crisis.

Es interesante aquí que dice que cuando ellas ven a su hermano en este estado de crisis, de muerte casi dice: "Enviaron las hermanas para decir al Señor: Señor, he aquí el que amas está enfermo." Entonces para mí al yo escuchar esas palabras de Marta y María que le mandan a decir a Jesús, le mandan a informar acerca de cuál es la situación por la cual ellos están pasando ¿no se parece eso a la oración?, ¿no es eso lo que hacemos nosotros cuando apelamos al Señor Jesucristo cuando estamos en una necesidad?.

Le decimos: Señor tengo esta necesidad, ven y ayúdame, ven y ayúdanos. Mi hijo, mi hija está en una situación de crisis, está pasando por un tiempo difícil en su vida, ven por favor y socórrenos, y extiéndenos Tu Mano. Esa es la oración; dejarle saber al Padre nuestras necesidades, pequeñas o grandes y apelar a Él en el nombre de Jesús y basado en una postura de fé que viene por medio de un contínuo estar en relación con el Señor, y entonces el Señor hace lo que Él promete hacer, ser fiel, bendecirnos, socorrernos y ayudarnos, oración.

Dice la Palabra que debemos orar en todo tiempo. Orar sin cesar. Dejarle saber al Señor nuestras necesidades. El apóstol Pablo dice: por nada estéis afanosos sino dejad conocer al Señor vuestras necesidades con acción de gracias y el Señor guardará vuestros espíritus en paz y hará lo que Él dice que tiene que hacer esencialmente ¿no?, Filipenses capítulo 4.

La Biblia dice también que no recibimos porque no pedimos. En este caso Marta y María se ven en una necesidad terrible y en vez de decir ¡ah!, ¿sabes qué? no queremos molestar al Maestro, no queremos que Él sienta como que estamos abusando de nuestra amistad con Él, no. Ellas apelan al Señor, le dicen Señor: socórrenos, tenemos una necesidad y Tú tienes la respuesta a esa necesidad.

Qué bueno es saber que no hay situación en nuestra vida por pequeña que sea o por grande que sea que el Señor no pueda socorrernos. Jesucristo y su Espíritu Santo nunca están demasiado ocupados. Nunca el Señor nos va a rechazar cuando estamos en una situación de necesidad. Tenemos que apelar al Señor y entonces abandonarnos a Su Soberanía, a Su plan maravilloso que Él tiene en cada caso en nuestra vida y dejar que Él atienda nuestra necesidad como Él mejor sepa que lo va a hacer.

Muchas veces nosotros apelamos al Señor y Él tiene otro plan, es un plan complejo, a largo plazo como en este caso que vamos a ver aquí. Muchas veces responde inmediatamente. Pero lo importante es que nosotros dejemos saber nuestras necesidades al Señor. Hay que dejarle saber lo que nosotros necesitamos que Él haga y entonces nos abandonamos a Su sabiduría, Su Señorío, Su Providencia, Su extremado plan que Él tiene para cada situación de nuestra vida.

Yo creo que ese "Señor ven y ayúdanos que el que Tú amas está enfermo" es un prototipo de lo que es la oración. Cuando nosotros presentamos nuestras necesidades al Señor, cuando nos acercamos dice la Palabra confiadamente al Trono de la Gracia. La Palabra de Dios misma nos invita a acercarnos al Señor. Es un trono de gracia, es un trono de bondad y de misericordia, es un trono de apertura para nosotros. No tenemos que venir con miedo de que el Señor nos va a rechazar o que vamos a estar molestando en alguna forma sino que el Señor quiere que le dejemos saber nuestras necesidades.

Apelemos a Él en tiempos de crisis o necesidad. El Señor nos invita a una vida de oración contínua. Orad sin cesar, dejemos conocer nuestras peticiones ante el Señor con toda gratitud, con todo denuedo y atrevimiento muchas veces inclusive porque Él está dispuesto a ayudarnos como en el caso de Marta y María.