
Autor
Milagros García Klibansky
Resumen: Dumby es una perra fea y ruda que llegó a nuestra puerta temblando y desvalida. A pesar de su apariencia, ha logrado ganarse un lugar en nuestro corazón gracias a su humildad, amor incondicional y sometimiento. Se compara su actitud con la que deberíamos tener hacia Dios: amarlo incondicionalmente, confiar en él, someternos a su voluntad, agradecer sus bendiciones, aceptar su disciplina y reconocerlo como nuestro Salvador y Señor.
Hoy quiero hablarles de Dumby, sus largas orejas le han dado su nombre y si la vieran en acción, notarían que es un ser desprovisto de gracia
, solo consigue verse ridícula con sus patas largas y pesadas con las cuales nos araña y empuja con tremenda fuerza. Es muy ruda En fin, cuando la vemos por primera vez, sabemos que vamos a pasar mucho tiempo trabajando en como llegar a quererla, sin embargo…
Dumby llegó a nuestra puerta una mañana bien temprano, no tenía un año de nacida aún. Todo el terror del mundo estaba concentrado en ella, temblaba y se veía tan desvalida que sentí pena, se protegió entre mis piernas, tenía la actitud de quien había sido maltratado excesivamente en su corta vida y está marcado por eso.
La tomé y la puse en nuestro patio con a la calle y sin protección alguna y como si pudiera entenderme le dije: -Si cuando regrese del trabajo estás ahí, te salvaste- Y me fui.
A las 4:00 pm cuando me asomé al patio, allí estaba ella y arrastrándose como un majá vino a saludarme como dándome las gracias por la hospitalidad, como si supiera que probablemente la habíamos salvado de una muerte segura en las calles de este mundo. Dumby ese día ganó una familia. Es nuestra mascota, nuestra perra.
Dumby, es un ser muy especial y a pesar de su fealdad que salta a la vista, ha logrado ocupar un lugar en el corazón de sus dueños, tiene cualidades difíciles de encontrar, sobre todo, en un ser humano. Es muy humilde, no se atreve ni a levantar la vista para mirarnos. Siempre tiene un gesto de agradecimiento, aunque no hagamos nada que sea digno de agradecer. Tiene un gozo tremendo que se desvive en mostrarnos. Algunas veces, no tenemos que darle de comer y nos sigue mostrando su amor como si estuviera repleta de alimento.
Lo más significativo es cuando la regañamos, se hace un ovillo para mostrarnos su sometimiento. Es incapaz de virarse contra nosotros aunque la disciplinemos y sobre todo, aun no ha terminado la reprimenda y viene a lamer la mano que la golpeó y echarse a nuestros pies como buscando el perdón. A veces la llamamos para castigarla y aun sabiendo que lo vamos a hacer, ella viene, arrastrándose de miedo, pero viene, nunca se resiste.
No importa si su día es bueno o malo, ella decidió amarnos incondicionalmente.
No importa si la amamos o no, a ella le importa amarnos a nosotros.
Pienso que Dios merece de nosotros una actitud así.
Dios merece que le amemos Incondicionalmente,
Dios merece que confiemos en él,
Dios merece que nos sometamos a su voluntad,
Dios merece que tratemos de agradarle,
Dios merece que agradezcamos las bendiciones con las cuales nos colma,
Dios merece que aceptemos su disciplina y reconozcamos nuestros errores, arrepintiéndonos de haberlos cometido,
Dios merece que seamos humildes, y le demos siempre la gloria a Él en todos los logros que tengamos,
Dios merece que ansiemos más su compañía que el alimento mismo y sobre todo…
Dios merece que le reconozcamos como nuestro Salvador y Señor de nuestras vidas.
Amen
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