En este sermón, el pastor habla sobre el poder de la oración en la curación emocional y la salud en general. Él enfatiza que la oración es un canalizador del poder de Dios y que sin ella, no podemos efectuar cambios en la realidad física.
La oración nunca fue diseñada para ser habitual, estructurada y limitada. Es un medio para abrir activamente nuestro espíritu y compartir la mente de Cristo.
La oración es esencial para mantener una relación con Dios y mostrar nuestra dependencia de Él. Debemos orar en todo momento, no solo en tiempos de tribulación.
Enséñanos a orar La oración es esencial para mantener una relación con Dios y mostrar nuestra dependencia de Él. Debemos orar en todo momento, no solo en tiempos de tribulación.
El Espíritu Santo eleva la oración a una posición vital y decisiva en el evangelio de Cristo. Necesitamos líderes que enseñen y guíen en la importancia de la oración y que produzcan santos que oren.
Hombres y mujeres de oración El Espíritu Santo eleva la oración a una posición vital y decisiva en el evangelio de Cristo. Necesitamos líderes que enseñen y guíen en la importancia de la oración y que produzcan santos que oren.
Mis queridos hermanos y hermanas, nuestra fe exige más que una simple oración; nos llama a una intercesión poderosa y doble por los más pequeños entre nosotros. Debemos valientemente alzar nuestras voces para romper el silencio de la opresión y usar nuestras manos para desmantelar activamente los muros de exclusión.
Esta reflexión se basa en el Libro de Ester y la idea de que el poder de Dios es más fuerte que cualquier poder político o gubernamental. El versículo central es Proverbios 21: 1, que dice que el corazón del rey está en la mano del Señor y lo dirige como un curso de agua donde quiere.
La gran narrativa de la fe destaca consistentemente un diálogo profundo entre los requisitos externos de la ley divina y la disposición interna del corazón humano, con la obediencia como su tema crucial. Desde el primer rey del antiguo Israel, aprendemos una cruda advertencia: escuchar y responder genuinamente a Dios es superior a los meros rituales de sacrificio.
El canon bíblico revela una comprensión progresiva de los propósitos redentores de Dios, potentemente ilustrada por la interacción entre la petición del Antiguo Pacto de Jabes en 1 Crónicas 4:10 y la doxología del Nuevo Pacto de Pablo en Efesios 3:20-21. Aunque separados por el tiempo y por paradigmas pactuales, ambos pasajes testifican el poder ilimitado y la benevolencia de Dios en respuesta a una fe audaz.