Pongo Mi arco en las nubes y será por señal de Mi pacto con la tierra. Y acontecerá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se verá el arco en las nubes, y me acordaré de Mi pacto, con ustedes y con todo ser viviente de toda carne. Nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne. — Génesis 9:13-15
El que estaba sentado era de aspecto semejante a una piedra de jaspe y sardio, y alrededor del trono había un arco iris, de aspecto semejante a la esmeralda. — Apocalipsis 4:3

Autor
Charles Spurgeon
Resumen: No debemos tener miedo de las nubes de la tribulación, ya que el pacto de Dios con Noé sigue siendo firme. La fe ve el arco de la promesa del pacto a pesar de la nube de la aflicción. Dios no oscurecerá nuestro cielo sin dejar un testigo de su pacto de paz. Hasta que las aguas cubran la tierra otra vez, no tendremos una razón para dudar de nuestro Dios.
Justo ahora las nubes son muy copiosas, pero no tenemos miedo de que el mundo sea destruido por un diluvio. Vemos el arcoíris con la suficiente frecuencia como para no tener tal miedo. El pacto que el Señor hizo con Noé permanece firme, y no tenemos dudas al respecto.
¿Por qué, entonces, habríamos de pensar que las nubes de la tribulación, que oscurecen ahora nuestro cielo, terminarán destruyéndonos? Hemos de desechar esos miedos infundados y deshonrosos.
La fe ve siempre el arco de la promesa del pacto, siempre que el sentido ve la nube de la aflicción. Dios tiene un arco con el que puede disparar Sus flechas de destrucción; ¡pero vean!, está volteado al revés. Es un arco sin flechas y sin cuerda; es un arco que está colgado como demostración, pero que ya no es usado para la guerra. Es un arco de muchos colores que expresan gozo y deleite, y no un arco ensangrentado por matanzas, o ennegrecido por la ira. Tengamos mucho ánimo. Dios no oscurece nunca nuestro cielo como para dejar Su pacto sin un testigo; y aun si lo hiciera, nosotros confiaríamos en Él, puesto que Él no puede cambiar, ni mentir, ni dejar de cumplir Su pacto de paz de cualquier otra manera. Hasta que las aguas cubran la tierra otra vez, no tendremos una razón para dudar de nuestro Dios.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/enero.pdf